viernes, 31 de julio de 2026

Sodoma y Gomorra

Portada del libro Sodoma y Gomorra, de Franz Kelsen

Título y autor/a:Sodoma y Gomorra, de Franz Kelsen.
Clave de lectura:Lot y su tribu se asientan en una tierra de perdición.
Valoración:✮✮✮✩✩
Comentario personal:Aconsejo una lectura con cierto enfoque de humor.
Música:Sodoma y Gomorra, de Miklós Rózsa ♪♪♪

Hay dos enfoques para «cogerle el punto» a esta novela de Franz Kelsen. Uno sería tomársela en serio, de forma literalmente bíblica.

El nobilísimo Lot y su nobilísima tribu, sobrios, bravos, llenos de temor al Único en lo alto, se asientan junto al Jordán. Pagan tributo a una raza que los necesita para defenderse mientras ellos abusan de los placeres carnales.

El rey Bara es gordo e indolente, la princesa Tamara tan bella como sádica, sus hombres descuidan a sus mujeres y solo el trabajo esclavo les permite atesorar inmensa riqueza. Hablamos de Sodoma y Gomorra.

En realidad se trata de una pentápolis, pero Sodoma lleva la voz cantante. Cuando un ejército enemigo les ofrece batalla en el valle de Siddim se demuestra la flojera de su carácter.

Si no es por los hebreos, aquí acaba la historia. Lot derriba a una multitud con su cayado, lo cual atrae la admiración de Chedarlaomer, el caudillo atacante, que ordena respetarlo. Saquea, eso sí, las arcas sodomitas y se lleva a prisioneros y rebaños.

Pero avisado Abraham de la desdicha, ya que Lot es su sobrino, consigue liberarlo a él y al botín, que devuelve con munificencia a Tamara, nueva reina. Esta permite a tan valiosos aliados residir dentro de la ciudad.

¡Qué peligro se cierne! Si las costumbres de sus anfitriones consiguieran ablandarlos, atraerían la ira del Único. ¿Cuántos justos harán falta para impedirlo? ¿Cincuenta? ¿Cuarenta? ¿Bastará con diez? Llegado el momento del fuego, nadie debe mirar atrás.

La segunda manera de acercarse es con espíritu que tienda al humor. Los esfuerzos moralistas de Kelsen por distinguir a buenos y malos resultan hasta divertidos.

Por ejemplo, las descripciones de cada personaje van de la mano de su virtud. Lot se presenta fornido, recio, de frente ancha, mentón firme, perfecta nariz aguileña, mirada magnánima, sereno...

Ismael, que avisa a Abraham de la batalla, es rubio, apuesto, gentil, con aire de «indomable virilidad».

Incluso figuras secundarias como el hitita Gilgal, que clama sin descanso contra las orgías, la sumeria Zoraida o Joab, soldado del ejército de Chedarlaomer, obtienen adjetivos favorables. Todos se portan bien.

Sin embargo, Tamara... En su rostro y su cuerpo, la hermosura significa algo muy diferente: el pecado, la concupiscencia, la boca hecha agua, el símbolo de la perdición. Una femme fatale de cuidado.

Con el consejo del humor por delante, se deja leer.


Tamara, que vestía una vaporosa túnica de seda rosa abierta por los lados, dejando ver sus espléndidas piernas doradas, tenía estas cruzadas impúdicamente. En la postura en que estaba, a Lot casi solo le era permitido ver las magníficas piernas de la reina, que esta tenía a mayor altura que el tronco y la cabeza.

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