viernes, 8 de mayo de 2020

El asedio (XLIII)

Una mañana de sábado.

Enciendo el televisor. Me siento en el viejo sofá marrón. Empiezo a hacer los deberes del colegio.

Suena música.

Después de un rato, tengo la necesidad de parar.

¿Qué están tocando? ¿Qué clase de sonido es ese?

Escucho ensimismado…

Una mañana de viernes.

Enciendo el ordenador. Me siento en la silla azul ya desgastada. Empiezo a abrir los archivos del trabajo.

Suena música.

Después de un rato, tengo la necesidad de parar.

¿Qué están tocando? ¿Qué clase de sonido es ese?

Escucho ensimismado…

Así, tantos años después, continúa el viaje vital. Desde aquel sábado de niño hasta hoy.

Entonces una sinfonía, ahora una sonata para piano… Pero el mismo sentimiento apoderándose de mí en ambas.

Gracias, papá Haydn.



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