sábado, 19 de julio de 2014

La Valquiria

Desde la primera jornada de la Tetralogía de Wagner, Wotan ha visitado con frecuencia a la diosa de la Tierra, Erda. Nueve hijas lo atestiguan: Brünnhilde, Helmwige, Gerhilde, Ortlinde, Waltraute, Siegrune, Rossweisse, Grimgerde y Schwertleite.

(De ahí el título de esta ópera: La Valquiria).

Y otro rato que se aburre, cambia su nombre por el de Wälse, se arrima a una humana y ¡zas!, toma gemelos: Siegmund y Sieglinde, fundadores de la estirpe de los welsungos.

Ya mayorcito, Siegmund huye de sus enemigos hasta la morada de uno de ellos, Hunding, que ha desposado por la fuerza a Sieglinde, y esta le da cobijo. Tras haber sido separados de niños no se reconocen, pero descubren que se caen simpáticos.

Dado que Hunding no puede atentar —de momento— contra el fugitivo debido a las leyes de la hospitalidad, se les hace la hora de dormir.

El welsungo no concilia el sueño y se pregunta lo típico: quién soy, de dónde vengo y adónde voy. Momento de impactante brillantez cuando canta Wäääääääälse, Wääääääääääääälse, wo ist dein Schwert? ¿Dónde estará la espada que su padre le prometió en herencia?

Sieglinde, que ha dejado KO al marido con un narcótico, le pregunta más cosas de su vida. Concluye que su común progenitor es el tal Wälse y revela que un misterioso anciano tuerto clavó una espada en un roble. Siegmund la extrae.

A continuación deciden huir juntos y comer perdices, pero no va a salirles la jugada así de fácil. Wotan ordena a Brünnhilde que ayude a Siegmund en el combate que se avecina tan pronto como Hunding despierte con dolor de cornamenta.

Aunque Fricka (la diosa consorte principal, recordemos) no se muestra de acuerdo, por lo del matrimonio y la fidelidad. Exige castigo para los adúlteros.

Wotan intenta explicarle el plan: las valquirias llevan al Valhalla las almas de los guerreros para contener la maldición de Alberich, y como él mismo no puede reclamar el oro del Rhin en virtud del contrato firmado con Fafner, prevé que le sustituya su vástago. Por ello forjó la espada Notung.

Nada, Fricka no se deja convencer, así que la contraorden a Brünnhilde consiste en dar la victoria a Hunding. ¿Sabrá descifrar el corazón del dios más que sus palabras?

Los amantes corren hasta que Sieglinde desfallece. Brünnhilde anuncia a Siegmund que se prepare para las delicias del Valhalla.

Si allí falta su chica, a él no le interesa. Hunding los alcanza y la valquiria se pone sentimental. Extiende un escudo que protege al welsungo, parece que este va a prevalecer.

Clinc, clonc, dos trozos de acero caen al suelo. Wotan interpone a su vez la lanza y Notung se parte. Hunding aprovecha para atravesar al duelista, mientras Brünnhilde y Sieglinde se alejan.

Wotan sale en su busca, no sin cargarse a su vez al vencedor para que comunique «personalmente» a Fricka que su nombre ha sido vengado.

Las valquirias cabalgan y se reúnen con la cosecha de almas del día. Temiendo la cólera divina, ninguna se ofrece a ayudar a las fugitivas.

Sieglinde tampoco quiere vivir hasta que su salvadora le revela que va a tener un hijo. Entonces se esconde en las inmediaciones de la cueva donde Fafner sestea con forma de dragón.

La pena sobre Brünnhilde consiste en convertirla en una mujer mortal, sumida en letargo dentro de un círculo de llamas hasta que un tipo valiente quede subyugado por su hermosura y le ponga el despertador junto a la oreja.

La orquesta toca el encantamiento del fuego y…

Final. Se acabó. Telón.

Nos vemos en la próxima.



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2 comentarios:

Alfonso. dijo...

Gracias, amigo. Ahora ya me queda todo un poco más claro. Un abrazo.

Edurne dijo...

Hombre, así contado... la cosa cambia, ya lo creo!
Esperamos la próxima entrega con los pelos de punta!
;)