miércoles, 2 de septiembre de 2009

Fraternidad

Frescos del palacio de Versalles.

Tampoco desvelaré demasiado, por no traicionar en público los misterios propios de mi sexo. Valga decir que, si algo caracteriza a los servicios de caballeros, es el imperio de la democracia.

Todos cara a la pared, sin favoritismos, inter pares. Se espera por orden de llegada, se inclina cortésmente la cabeza y luego se fija la mirada en un punto indefinido que nos empuje a la meditación. Al nirvana.

Porque, despojados de galones, de estatus social, de las vías por las que transcurren paralelas nuestras vidas, ¿qué nos queda? En los servicios, ¿no estamos hechos de la misma pasta?

Altos o bajos, gordos o delgados, triunfadores o escritores de blog, ¿no buscamos igual meta, descubrir el ignoto plan de la existencia? Desearíamos abrazar a nuestros hermanos, fundirnos en un canto general con el universo.

Por desgracia, a los pocos segundos dejamos pasar la oportunidad. El ruido huracanado del secador termina de borrar aquellas buenas vibraciones.


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3 comentarios:

Nella dijo...

escribes muy bien, lo sabias? has hecho pasar por mi cabeza cada imagen detallada, ha sido alucinante ;-)

La Dame Masquée dijo...

Yo cuando voy apurada envidio mucho los servicios de caballeros, porque lo despachan todo mucho mas rapido y la cola disminuye al doble de velocidad. En general prefiero los de señoras, claro está, pero cuando la necesidad apremia el de caballeros se me representa como el ideal. Fijese, no sabía yo que encima se detenían en todas esas disquisiciones. Se ve que llevan menos tiempo que detenerse a retocar el maquillaje.

Buenas noches, monsieur

Bisous

TitoCarlos dijo...

Coincidí una vez con un admirado director de mi empresa; admirado por su jovialidad, simpatía, y saber mandar sin humillar. Se tiró una sonora ventosidad y ante mi admiración dijo: 'Si no es aquí, no me lo voy a tirar en la sala de reuniones'
Al mirar al otro lado, otra persona le mirada como diciendo que no se lo esperaba de una persona como ella. Así que dijo: 'Siento desilusionarte, pero los dioses también peen, entre otras cosas'
Desde entonces creo que para conocer bien a un varon, hay que coincidir con ella en los urinarios.