lunes, 14 de septiembre de 2026

Nuestro mundo (XXX)

Alambrada de espino

Alguien del público pregunta a la ponente, una conocida periodista, cómo ve la marcha del mundo. Su respuesta es: «en casa estamos aterrados».

Comienza a desgranar noticias, sucesos, declaraciones, tendencias, mensajes en redes sociales que publican y reenvían tanto quienes están al mando como quienes les damos poder (antes llamados ciudadanos), y comprendo el terror. Lo comparto.

Quizá en el futuro nos interpelen por nuestra falta de coraje. Resultará difícil ocultarse tras excusas del tipo «nos engañaron», «no sabíamos nada» o «no podíamos imaginarlo». ¿Perdón?

Cuando la sociedad desprecia el pensamiento y prefiere gritar contra enemigos orwellianos, olvidando valores humanísticos en pro de látigos forrados de unos y ceros, ¿no lo hace porque quiere? ¿De quién es la culpa sino de nosotros mismos?

Contemplo los rostros de quienes asisten al coloquio. Un experto en economía asiente con sonrisa apesadumbrada. Un viñetista editorial se adelanta para instarnos a resistir, a publicar, a mantener debates sin insultos, a que las redes no queden abandonadas a la barbarie.

A dar lo mucho o poco de bueno que llevemos en el interior antes de que las voces se corten.

Alguien del público, ahora yo, busca en la memoria una imagen que simbolice lo escuchado. Esa sensación de amenaza cuyas púas cercan la vida cotidiana.

La encuentro...


Entradas relacionadas:

1 comentario:

Beauséant dijo...

Me he acordado de una frase que tengo subrayada en alguna parte, espera que la busco...

mi generación se rascó la cabeza y preguntó con la voz temblando de incredulidad: «¿Cómo dejamos que se salieran con la suya durante tanto tiempo?». Pero la pregunta, claro, incluía su propia respuesta: «Dejamos que se salieran con la suya». El poder se entrega más a menudo que se conquista.
==========
La alquimia del tiempo. un memoir dublinés (John Banville)