jueves, 23 de mayo de 2019

Brevísima y elogiosa nota sobre… (XXXII)

Voy a confesar una cosa: este libro hoy "no tocaba".

Otros con méritos propios y acabados días antes debían ocupar su lugar en el orden cronológico del blog.

Y aún lo sostengo en la mano, literalmente recién leído, mientras pienso en qué podré anotar sobre él. Qué palabras, qué elogios, le harán justicia.

No necesito madurar mi opinión. Pese a su brevedad –o dentro de su brevedad−, hablamos de un texto que nos hace más conscientes de dónde pisamos en el camino de la vida.

Para combatir esta era. Consideraciones urgentes sobre fascismo y humanismo.

Ese es su título. Y Rob Riemen el nombre de su autor.

Se estructura en dos ensayos con fuertes vínculos de fondo: El eterno retorno del fascismo y El regreso de Europa. Sus lágrimas, sueños y hazañas.

En el primero de ellos encontramos una combativa reflexión sobre lo que es el fascismo. Atención al matiz: lo que es por naturaleza, aparte de las mutables caretas bajo las que se presenta.

Un término tan degradado como insulto, que todos negarán la más mínima influencia. Populismo, nacionalismo, cualquier expresión suavizada despierta menos rechazo.

«¡No somos fascistas, somos un partido a favor de la libertad! ¡Somos defensores de valores humanistas y judeocristianos! ¡Muchos intelectuales nos apoyan! ¡Más y más jóvenes están votando por nosotros! ¡No somos violentos! ¡Somos antifascistas!». Así sonarán sus gritos.

¿Podemos de verdad entonces festejar su desaparición de nuestras sociedades? ¿No vemos las evidencias de lo contrario?

En cuanto a la segunda parte, Riemen quiere recordarnos el significado de conceptos que parece estuvieran ahí de decorado: democracia, libertad y civilización.

Lo hace de forma biográfica, narrando un viaje a paisajes alpinos como huésped de hoteles donde alguna vez se alojaron Mann, Hesse, Rilke, Einstein, Chagall, Klemperer, Menuhin…

Invitado a seminarios de reflexión sobre la idea de Europa, conoce a interlocutores que le dan motivos para irritarse y a otros cuya humilde profundidad le maravilla.

Y comparte lo que escucha con nosotros.

Más luz para una era de penumbra.



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