Me siento atrapado entre Escila y Caribdis. No sé qué hacer.
Por un lado, debería aprovechar los descuentos del Día del Libro. Según corre todo, pronto tendremos en la bolsa más vellón que reales.
Venga, la mochila pequeña. ¡O mejor la grande! ¡A la librería antes de que se forme cola!
Pero... ¿Y lo que queda en casa, aguardando impaciente, susurrando palabras de mil mundos, de mil labios, mientras duermo?
¿No es acaso bastante? ¿No me mueve la avidez? ¿Cuándo va a ser la vida tan larga para abrir cada una de esas páginas y escuchar sus historias?
En fin, como decía Circe a Odiseo, mejor acercarse al monstruo que al remolino. Circe, menuda hechicera. La mochila, los reales, la puerta...
Entradas relacionadas:




No hay comentarios:
Publicar un comentario