Segunda Guerra Mundial en una isla del Pacífico Sur. Nellie es enfermera de la marina estadounidense y Emile, francés, dueño de una plantación. Los dos se han enamorado. Los dos creen que no son correspondidos.
¿Cómo podría quererme? —piensa Nellie—. Es tan culto, tan cosmopolita, y yo sin embargo no había salido de Arkansas. Jamás se fijaría en mí.
¿Cómo podría quererme? —piensa Emile—. Está tan llena de vida... Podría tener a quien quisiera. Jamás se fijaría en mí.
El teniente Cable llega desde Guadalcanal para preparar una peligrosa misión. Emile ha vivido en la zona adonde se dirige, ocupada ahora por los japoneses. Les vendría bien que fuera su guía.
Nellie piensa que apenas conoce a ese hombre. Asegura que va a quitárselo de la cabeza. Vuelven a encontrarse y él se juega el todo por el todo: le pide matrimonio. Ella acepta.
Hay tramas paralelas con el marinero Billis y Bloody Mary, vendedora de faldas de hoja de palma, así como con su hija Liat y Cable.
Emile rechaza tomar parte en la misión, no quiere separarse de Nellie. Organiza una fiesta y le presenta a Jerome y Ngana, dos niños encantadores: sus hijos.
Y su piel no es blanca, ya que Emile había estado casado con una mujer nativa. En el mundo de Nellie los blancos están a un lado y los demás al otro, no tiene más remedio que abandonarle.
Emile acepta entonces acompañar a Cable. Gracias a ellos, los bombarderos hunden unos buques enemigos. A cambio, zeros nipones acribillan al teniente. Emile es dado por desaparecido.
Nellie conoce los informes. Desesperada, se da cuenta de su error. ¿Es demasiado tarde? Los niños le enseñan una canción: Dites-moi, pourquoi la vie est belle. Emile llega y se une al coro. Familia feliz, público feliz, final feliz.
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3 comentarios:
Y el amor al final triunfó...
No siempre es así. Normalmente, los prejuicios pesan más.
Interesante forma de contar la historia
Un abrazo
Y la úsica es DIVINA !!! Feliz semana
Perdón, quería decir Música!!!
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