| Totem Park, de Krufú Orifús. | |
| Cerré la noche / y seguí solitario dibujando signos / sobre una piedra. | |
| ✮✮✮✮✩ | |
| Cada respuesta se convierte en la siguiente pregunta. | |
| Pardon, Goddess of the Night, de Elisabeth Karsten ♪♪♪ |
Hilos sutiles. Rastros a contraluz. Si no me he extraviado al investigar,
La tierra. La noche. Lo ignoto. La muerte. El sueño. La mujer...
La noche como espacio. La muerte como promesa. La mujer como centro absoluto, fin y origen al mismo tiempo.
Los ojos leen, sí, conocen los significantes. Pero... ¿los entienden?
Necesitamos que tras cada poema-mundo (mucho antes a veces, sin pausas ni signos ortográficos) esos ojos imploren la ayuda de lo más hondo. Que mascullen un ¿por qué?
Cada respuesta irá transformándose a lo largo del camino, aun aquellas grabadas sobre piedra. Nuestra desnudez en cuerpo y espíritu se manifiesta la única verdad.
La lámpara se enciende en mi buhardilla
y la luz me posee
dulce fruto se hace el saber
suspiro con ardormi amada me estrecha a su destino
la vida es un caminar al amor
lo demás es símbolo y fábula que me hacen morir en lo
peligroso
la mujer enciendelos lugares
aquí disfruto lo íntimo de mi sery amontono en mi pecho el bien y el mal.
Entradas relacionadas:




No hay comentarios:
Publicar un comentario