En un minuto el corazón debería latir...
Intento tomarme el pulso para averiguar ese número de veces. Pero no lo encuentro.
Rodeo la muñeca. Palpo el cuello. Extiendo la mano bajo la camisa y cuento con la cadencia de las agujas del reloj.
Quizá se esconde más abajo, demasiado profundo, en un enterrado silencio.
O quizá duermo. Duermo y sueño. Sueño que el corazón no existe.
Ni tampoco el reloj, ni la mesilla, ni la lámpara de pantalla blanca ni la habitación gris.
No existe el minuto. Sesenta segundos acuciados para que transcurran ya, ¡ya!
Cuando despierte no entenderé nada. Ni tampoco me importará. Estúpido...
En una vida el corazón debería latir...
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1 comentario:
los minutos pueden ser eternos o volátiles.. cuánto más intentes atraparlos, más fugaces se vuelven. Pasa algo parecido con mi gatas, te hacen más caso cuando finges ignorarlas...
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