A la hora de postrarse ante tenores o sopranos, dioses históricos de la escena, cada cual tiene sus devociones. Yo, por ejemplo, junto las manos con este señor.
Si Jussi Björling no nos hace arder, buscando celada para unirnos a la salida del
Di quella pira, l'orrendo foco, de Verdi.
Entradas relacionadas:



No hay comentarios:
Publicar un comentario