domingo, 5 de diciembre de 2010

Contra el viento del norte

Imaginarse a una persona a través de sus palabras, esperarlas con impaciencia, enamorarse de ellas... Algo así es lo que les ocurre a los protagonistas de esta novela de Daniel Glattauer: Contra el viento del norte.
Voy a tomar otro trago de vino blanco del Friuli. Bebo a nuestra salud. Ya estoy un poco borracho. Pero no mucho. Ahora te toca a ti de nuevo. Escríbeme, Emmi. Escribir es como besar, pero sin labios. Escribir es besar con la mente. Emmi, Emmi, Emmi.

Emmi y Leo lo tienen todo más o menos encauzado. Ella, diseñadora gráfica, se encuentra casada con su antiguo profesor de piano. Él acaba de salir de una relación tormentosa y se concentra en su trabajo en la universidad.

Un día, Emmi equivoca el correo electrónico donde solicita la baja de su suscripción a una revista. Leo responde, iniciándose así un intercambio de mensajes. Y llegan a abrirse tanto el uno al otro que temen encontrarse físicamente, por si las imágenes que se han formado en sueños no se correspondiesen con la realidad. Hasta que ya no pueden más. Entonces...

Para apreciar el libro hay que partir de sus buenas intenciones, es decir, creer en el azar, en que es posible que de la indiferencia surja el más poderoso imán, que el sentido de la vista pueda ser dejado de lado y, sobre todo, que se pueda tener miedo al amor.

Y aunque no se trata de la octava maravilla literaria, ni muchísimo menos, y de la prevención que suelen causarme los superventas, este me pareció agradable. Tiene un final abierto y precisamente acaban de publicar la segunda parte. A ver si para Reyes...
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4 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Monsieur, realmente no es increible la historia: le aseguro que a mí me ocurrió hace tiempo que me confundí de correo. Lo que pasa que luego no resultó nada especialmente interesante y trascendente.

Qué nos empuja? Supongo que un poquito de afán de aventura,de curiosidad por saber si acabaremos en Rusia o en Turquía y de gusto por la sorpresa. Y si los demas interactuan en este juego, tanto mejor.
Cuando llego al "quiénes somos nosotros mismos en realidad" yo tambien dejo de hacerme preguntas, tenga o no una copa de vino en la mano. La cosa se complica, y eso da migrañas.

Buenas noches, monsieur

Bisous

Cybeles dijo...

Lo leeré! Acabo de terminar una novela - que leí en los pequeños huecos del trajín de mis días - necesito otro libro para escaparme a mi hamaca paraguaya! Gracias por postear la crítica. Resuena la historia, pues creo que el profundo anhelo de todos es ser reconocidos y encontrados, elegidos! Besos!

Cybeles dijo...

Me gustó la canción!!

Anónimo dijo...

No es una joya de la literatura pero es atrapante,no podía dejar de leerla y me conmovió mucho,creo que esto vale para recomendarla,me quedé con ganas de la segunda parte "cada siete olas" que no la consigo