sábado, 3 de octubre de 2009

El fuego

Portada del libro Jugar con fuego, de Henning Mankell

Título y autor/a:Trilogía del fuego, de Henning Mankell.
Clave de lectura:Sueños, miedos y realidades tras pisar una mina.
Valoración:✮✮✮✮✩
Comentario personal:Son novelas comprometidas.
Música:Storms in Africa, de Enya ♪♪♪

¿Por qué una niña africana no habría de correr y saltar junto al camino que lleva a su poblado? ¿No haría lo mismo cualquier niño del mundo?

Al crecer, ¿tendrá algo de raro que se fije en ese chico que pasa habitualmente cerca de su cabaña? Ser joven y estar enamorada, un regalo fantástico.

Y cuando, recién nacida su tercera hija, empiece a notar cosas raras en el comportamiento del marido, como si hubiera perdido el interés hacia ella, ¿no se angustiará de que haya encontrado a otra más atractiva, alguien con un hermoso cabello trenzado, alguien... con piernas?

La trilogía del fuego —El secreto del fuego, Jugar con fuego y La ira del fuego— pertenece a una serie de títulos «comprometidos» de Henning Mankell, en los que autor sueco se aleja del famoso inspector Wallander para dar voz a quienes viven en zonas donde el día a día resulta un milagro.

Sofía, la protagonista, se basa en una persona real que de pequeña pisó una mina. Los mayores se lo habían advertido: si vas a la escuela, al río, al campo de maíz, no se te ocurra abandonar el sendero. Jamás.

Pero aquella mañana la tierra estaba húmeda y cerró los ojos. ¿Qué haces?, le preguntó su hermana María. Juego, respondió. Unos pasos inadvertidos tras la línea...

Fue afortunada, porque la hermana no sobrevivió. A cambio, dejó en ofrenda parte de su cuerpo. Y tuvo que aprender que el miedo es un compañero inseparable del ser humano; miedo mientras se sueña y un miedo aún más agudo con cada nuevo despertar.

Pero también lo es el espíritu de desafío, negarse al abandono, ir más allá de lo que cuchicheos escépticos anticipan.

Entre el temor y la esperanza se dirime algo tan sencillo y tan complicado como una búsqueda que todos compartimos:

La búsqueda de la felicidad.


Las gotas repiqueteaban contra la techumbre. Cuando se hubo puesto las piernas se levantó y miró por la ventana. El camino estaba enfangado. Nada de escuela hoy. Suspiró y siguió vistiéndose. En la pared había una lagartija que la estaba mirando con sus ojos redondos y rígidos. Cuando estuvo lista salió y se quedó en la puerta.

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7 comentarios:

secretpath dijo...

Cuando compruebo lo duro que es vivir para tanta gente...me avergüenza sentir las piedras de mi sendero en los pies.

Me gusta este lugar...me buscaré una silla permanente

La Dame Masquée dijo...

Que horror, monsieur, en unos lugares hay que tener cuidado de que no los maten los coches y en otros las minas que la barbarie del hombre ha sepultado en el camino aguardando al mas inocente.

Feliz domingo, monsieur

Bisous

Lola Mariné dijo...

Tod@s estamos hech@s de la misma materia, tenemos los mismos sentimientos y los mismos derechos, la injusta diferencia es el lugar en el que hemos nacido.

Taller Literario Kapasulino dijo...

Que tristeza.
una muy buena recomendación del libro

untitle dijo...

"una palabra mal colocada estropea el mas bello pensamiento"
Voltaire.


Una causalidad inesperada pero muy agradecida.

Buen comienzo de semena



...

yoyoyo dijo...

Buena trilogía y... uff lo de las minas! mira que llegamos a ser crueles los humanos.

Anónimo dijo...

Denuncia de una injusticia que nos hace diferentes una vez más. Las diferencias no siempre las marca el hombre (aunque esto es lo más duro de digerir) a veces es un tsunami, un ejército paramilitar, un volcán o un dictador sin escrúpulos.
Dura realidad la que denuncias que una vez más nos debería llevar a la reflexión y a la toma de postura. Tal vez a la acción?
Un saludo amigo.
PD: Una lumbalgia potente me ha tenido tendido en la cama y alejado del teclado, pero como ves ya estoy de nuevo aquí.