martes, 13 de diciembre de 2011

Operación Noche y niebla

Fue en la última Feria del libro, mientras mis ojos escrutaban los títulos alineados dentro de la caseta húngara, cuando se detuvieron en Operación noche y niebla, de Elisabeth Szel.

Por su envejecido aspecto, no parecía una edición reciente. Abrí uno y lo corroboré: medio siglo desde que salió de imprenta. Me dijeron que había sido la propia autora quien les llevó varios ejemplares.

En su interior aparecía el subtítulo: El caso Wallenberg.

El caso Wallenberg... ¡Claro, ya me acuerdo! Raoul Wallenberg, el diplomático sueco que desapareció a finales de la Segunda Guerra Mundial. Me lo llevo.
Rozsnyai arrancó su pie medio vendado de entre las manos de Eva y echó a correr hacia las callejuelas laterales. A punto de alcanzar el primer callejón, recibió un tiro en la espalda, disparado desde un coche de la Gestapo, que se había detenido en la esquina. El pobre hombre cayó cuan largo era. Eva corrió hacia él, pero cuando alcanzó el callejón, ya los alemanes recogían a Rozsnyai para llevárselo hasta el coche. Eva se apoyó, cansada y desesperada, contra un muro. Wallenberg contemplaba con curiosidad la cara de Eva, cuando el coche de la Gestapo arrancó de allí con sus alemanes y el hombre herido en el interior. De pronto, Wallenberg bajó de su Cadillac e hizo señas a un taxi libre que aguardaba en la esquina. Apenas se acercó este, saltó a él e indicó a su conductor que siguiera urgentemente al coche de la Gestapo.
Eva contempló la extraña escena, sin comprender nada de lo que hacia el sueco loco, pero pronto olvidó el incidente. Se arregló el pañuelo torcido que cubría sus cabellos y se dispuso a regresar a la prisión. Allí se consoló al enterarse de que muchos prisioneros habían logrado escapar, entre ellos su querida Magda y la pequeña novia.

Destinado en Budapest durante 1944, Wallenberg consiguió salvar a miles de personas perseguidas por los nazis y sus aliados locales del partido de los flechas.

Para ello utilizó todo tipo de métodos, desde concederles salvoconductos como ciudadanos de Suecia y refugiarlos en edificios "anejos" a la embajada, hasta sacarlos literalmente en su automóvil de las columnas de deportados hacia los campos de exterminio.

El misterio surgió cuando entraron las tropas soviéticas. La versión más extendida cuenta que nuestro hombre fue encerrado en la cárcel moscovita de Lubyanka. Pese a las posteriores indagaciones y presiones internacionales, nunca se volvió a saber de él.

Elisabeth Szel construye esta novela alrededor de su figura, en la que le muestra como «un héroe, generoso, romántico, audaz, increíble». Su oponente es el siniestro Adolph Eichmann, responsable de ejecutar la solución final en el país centroeuropeo. Junto a ellos, muchos personajes reales, alemanes, suecos, húngaros, hoy anónimos o que figuran en los libros de historia.

La confrontación pasa por salones palaciegos, despachos de la Gestapo, cabarés regentados por agentes dobles, centros de detención de los flechas, y las calles e incluso tejados de una ciudad cercana al paroxismo. Ambos enemigos se conocen perfectamente e intentan adelantarse al próximo paso del otro, tal como demuestran en sus encuentros oficiales, cada vez más amenazadores. Tensión que se mantiene hasta el 17 de enero de 1945, aquel último día.

Aunque la escritura peque de candidez, sacrificando la profundidad psicológica en aras de la agilidad narrativa, el conjunto resulta interesante sobre todo por su valor testimonial. Personalmente recomiendo su lectura. La de relatos así perdidos que habrá por el mundo, aguardando una pequeña resurrección en nuestras manos...
Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

2 comentarios:

Erato dijo...

Un tema que siempre me ha llamado la atención.Y si encima lo has descubierto de esa manera tan peculiar me es más atractivo.Gracias por la recomendación.Anotado queda.Besos,Mannelig

Edurne dijo...

Leí esta entrada tuya el otro día, y cliqué en el enlace de "librerías" para buscar una cercana... la encontré, así que puede que intente agenciarme un ejemplar de esta novela. El tema me interesa, y tal y como tú lo cuentas, pues ya sabes, nos dejas con la intriga, así que...

Imagino que habrá muchas obras así, medio perdidas o sumidas en el olvido en vaya usted a saber qué triste estantería...
Una lástima ciertamente!

Un abrazote y muchas gracias por compartir tan interesante hallazgo!
;)