martes, 11 de octubre de 2011

Elogio del amor

Hoy comentaremos Elogio del amor, del filósofo Alain Badiou.
Es un problema metafísico muy complicado: ¿cómo un puro azar en el principio llega a convertirse en el punto de partida de la construcción de una verdad? ¿Cómo esto, que en el fondo no era previsible y parecía unido a impredecibles peripecias de la existencia, va a convertirse, sin embargo, en el fundamento total de dos vidas mezcladas, apareadas, que van a vivir la experiencia prolongada del constante (re)nacimiento del mundo a través de la diferencia de sus miradas? ¿Cómo se pasa del puro encuentro a la paradoja de un mundo único, en el que se descifra que somos dos? Realmente, es un hecho muy misterioso. Y, por otra parte, es algo que contribuye a nutrir en gran medida el escepticismo frente al amor. Podemos preguntarnos por qué hablar de una gran verdad a propósito de un hecho banal, como que alguien se relacione con un(a) compañero(a) de trabajo. Pero es precisamente esto lo que hay que sostener: un hecho en apariencia insignificante, pero que en realidad es un acontecimiento radical de vida microscópica, portador, en su obstinación y en su duración, de un significado universal.

Se estructura este ensayo en forma de entrevista, con seis capítulos y una conclusión. En el primero, «El amor amenazado», el autor analiza los eslóganes publicitarios de cierta agencia para encontrar pareja por Internet: "Tenga amor sin azar", "Se puede estar enamorado sin caer enamorado" o "Puede usted perfectamente estar enamorado sin sufrir por ello". De ahí advierte que no es posible evitar a toda costa las equivocaciones. Medir, calcular, encerrarnos tras las rejas de una presunta compatibilidad matemática, viene a decir, elimina "toda poesía existencial". Para alcanzar el premio del éxito, tenemos que arriesgarnos al fracaso.

A continuación, en «Los filósofos y el amor», reflexiona sobre la presencia del concepto en la historia del pensamiento. No excesivamente destacada, a su entender, pese a tratarse del centro de los anhelos del ser humano. Diferencia entre tres corrientes: la romántica, que considera el éxtasis del encuentro como principio y fin en sí mismos; la comercial, por la que "individuos libres declaran que se aman", prestando atención a las ventajas que pueden obtener a cambio; y la escéptica, que hace del amor una simple ilusión, un maquillaje del deseo físico.

«La construcción amorosa», el tercer capítulo, defiende que el amor no se realiza plenamente en la inmediatez, sino mediante la duración. Desde que los amantes se conocen sorpresivamente, comienza una "aventura obstinada" para vencer los obstáculos que sin duda se irán presentando. Cambia su sentido del tiempo y del mundo, que de concebirse bajo la forma del Uno, pasa a adoptar la del Dos (con mayúscula).

Más adelante, en «La realidad del amor», aclara Badiou que el Dos no supone eliminar la diferencia, que no nos fusionamos en un solo ente, y es ahí donde radica el gran misterio: contemplamos la vida de manera única pero a través de una mirada doble. La declaración del sentimiento, articular por primera vez las palabras "Te quiero", puede venir acompañado de una angustia casi insoportable. No sin motivo, pues de la respuesta positiva o negativa depende que aquel azar se convierta en un destino.

«Amor y política»: reconozco que a partir de aquí no me resulta tan sencillo describir el contenido. Más o menos, consiste en una digresión sobre similitudes y diferencias entre ambos. Aun separando los contextos y rechazando las manipulaciones ideológicas del amor, al fin y al cabo en política se estudia "de qué son capaces los individuos cuando se reúnen, se organizan, piensan y deciden". Con lo cual, algún paralelismo asoma en el fondo.

Y llegamos a «Amor y arte», otro apartado de difícil ilación dentro del discurso. Para ilustrarnos, recurre a muestras de Rimbaud, Breton, Marivaux, Pessoa, Vitez o Samuel Beckett. Igualmente, a sus propias novelas y piezas teatrales. Una especie de análisis sobre ética y estética.

La conclusión sigue incidiendo en esta curiosa deriva, mediante un repaso a la actualidad política francesa: Sarkozy, con los precedentes de Pétain o la restauración de 1815, se enfrentaría al periodo revolucionario, la comuna y mayo del 68, al igual que el amor obediente a la "lógica y la seguridad" se opone al "transgresor y heterogéneo".

Salvando las secciones más confusas, Elogio del amor es un texto de calidad, interesante..., bonito. Intenta dejar atrás tanto el idealismo como el realismo extremos, y no obstante, se nutre de esperanza, optimismo, de alegría incluso. Quizá echo de menos que comente la otra cara, la del fracaso, ese al que no debemos tener miedo aunque en ocasiones resulte vencedor. Pero nada, si tenéis la oportunidad de leerlo, no lo dudéis.
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1 comentario:

MAGAH dijo...

Interesante libro. Bonita sintesis hiciste en el ùltimo pàrrafo: "dejar atrás tanto el idealismo como el realismo extremos, y no obstante, se nutre de esperanza, optimismo, de alegría incluso"
Serìa algo asi como aprender a amar en su justa medida sin grandes superproducciones cinemàtogràficas ni finales tan rimbombante.
Abrazo!