domingo, 17 de enero de 2010

Maldito karma

Acumular buen karma, haciendo felices a los demás, es fundamental para asegurarnos una satisfactoria reencarnación, en nuestro largo camino en pos del nirvana. Porque la ausencia de buen rollito podría causar que volviéramos a nacer con seis patas, dos antenas y un gran abdomen, por ejemplo. Y la existencia en esas condiciones no es la más cómoda imaginable. Que se lo pregunten a Casanova. O a Kim Lange.
De las memorias de Casanova: En toda mi triste vida de hormiga, sólo se cruzaron en mi camino tres personas reencarnadas. La primera fue el temible Gengis Kan. Según me contó, ya arrostraba unas cuantas vidas, alguna como pulga del cerdo. Oírlo me divirtió mucho. Pero mis carcajadas le hicieron temblar de cólera: «Antes habría ordenado que te tiraran en aceite hirviendo. Pero ahora soy más pacífico.» Dicho esto, hizo un nudo gordiano con mis antenas. A partir de entonces, evité en lo posible cruzarme en el camino del «pacífico» Gengis. La segunda persona reencarnada que conocí fue una hormiga que se me presentó como Albert Einstein. Albert se tomaba su destino con paciencia y no cesaba de señalar que, por lo visto, el universo era mucho más relativo de lo que él había considerado posible. Y la tercera persona reencarnada con la que pude entablar amistad siendo un insecto fue madame Kim. El ser que cambiaría radicalmente mi lastimosa existencia.

En Maldito karma, David Safier nos ofrece conocer mejor a ambos personajes. Kim es una presentadora de debates en televisión, casada con Alex, un hombre encantador, y madre de una niña pequeña, Lilly. Sus éxitos profesionales, coronados con una nominación al premio más prestigioso del ramo, colman cualquier ideal que una chica crecida entre bloques de cemento prefabricados en Alemania del Este hubiera podido soñar.

Cierto que su relación de pareja se encuentra algo deteriorada, pues no se sube en la escala social sin hacer renuncias en lo personal. Cierto también que ha pisado unas cuantas cabezas en esa ascensión, y que despierta por lo tanto pocas simpatías entre sus colaboradores. ¿Pero qué importa? Va a llevar un vestido exclusivo de Versace en la entrega de galardones, y hasta podría disfrutar de una sesión de sexo supercalifragilisticoespialidoso más tarde, con el deseado presentador de informativos Daniel Kohn. Perfecto, todo perfecto.

Si no fuera porque el lavabo de una estación espacial rusa fuera de órbita, al precipitarse sobre la Tierra, la pilla justo debajo. Y cuando abre de nuevo los ojos, es el colmo: se ha reencarnado en una hormiga, con la natural indignación hacia Buda y sus estúpidas reglas. ¿De qué manera volverá al mundo de los humanos? ¿Qué pasos seguirá para ganar puntos? Parece que va a necesitar la ayuda de otro insecto con más experiencia, ciento quince vidas ya, y motivos más que suficientes para quejarse de su actual cuerpo: el signore Giacomo Casanova.

La historia es francamente simpática. Kim habrá de pasar del orden de los himenópteros a otros superiores, llevando a cabo acciones meritorias que le permitan recuperar a su familia. Y no le conviene perder demasiado tiempo, pues su mejor amiga de juventud, Nina (a quien Casanova considera un ejemplar de bípedo de arrebatadoras características), se muestra muy interesada en seducir a su marido. Sin desvelar más, no lo dudéis: lectura recomendada.
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4 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Pues no se que le diga, monsieur. Creo que por el momento no lo voy a leer.
Mire, sobre eso del karma, yo es que tengo la esperanza de que si me reencarno en hormiga sea en una hormiga normal y corriente, como la mayoria, o sea de esas que no se plantean que son hormiga o no lo son, y que no recuerdan sus vidas anteriores, y menos con nostalgia. Es decir, espero ser una hormiga que ni siquiera es consciente de que es hormiga, y entonces no importa nada.
Bueno, por calculo de probabilidades no lo he de tener tan dificil. De las otras habrá muy poquitas, supongo.

Feliz domingo

Bisous

Lola Mariné dijo...

Pues a repartir sonrisas de buena mañana, que es fácil y gratis, no te vayas a reencarnar en escarabajo de la patata...

secretpath dijo...

mi karma es peculiar.....tanto que no sé si es karma o una broma del universo
un gran beso Mann
como siempre genial tu blog

PABLO FRANKO dijo...

Que bien que ha comentado este libro, me fascina su relato preciso, no creo que el libro le llegue ni a los talones a la forma de como ud lo ha presentado. Es usted publicista? Cosas para mejorar la semana?... Juntarse a jugar al futbol, promover un día a la semana para encontrarse con los amigos en una charla de hombres para ver en que lugar se encuantra el macho en el siglo 21? Un abrazo colega