lunes, 7 de enero de 2013

2013 en lontananza

Ah, ¿pero esto es 2013? ¿Y el mundo sigue girando? Debe de ser que sí, aunque también podría tratarse de los efectos secundarios de tantos derivados de la uva, la cebada, el enebro, trigo, centeno, patata y demás plantitas que acostumbramos a libar celebratoriamente desde diciembre hasta Reyes.

Y supongo que, en caso de que nos hubiera caído encima un meteorito como se vaticinaba, el dolor de cabeza sería aún más acusado. Así que salgamos a las calles a celebrarlo. ¡Viva la banda! ¡Que suenen los Fettes Brot!




Una vez alcanzada la convención sobre la fecha, ¿con qué podría continuar? Veamos, veamos… Bueno, la lista de intenciones para este año es una manera de romper el hielo. Aquí va.

Lo primero de todo, terminarme un breve libro de Strindberg que recuerdo empecé allá en los albores del siglo (al menos, eso dice el calendario que tengo puesto de marcapáginas): Det nya riket. Pero paso a paso, sin prisas innecesarias.

También tengo el firme propósito de que me salga más pelo en el frontal y algo en los parietales. El nivel ha descendido al 68,37% de lo que solía haber y no es una idea que me haga demasiada gracia. Consumiré más alfalfa, que tiene vitaminas y potasio.

Ya que hemos tocado de pasada el aspecto culinario, voy a aprender a cocinar en serio. Lentejas, garbanzos y si me emociono, incluso judías. Será estupendo dejar de abrir latas.

Tema mademoiselles… Hum, preferiría pasar doce meses sabáticos en un claustro cisterciense, ¿y quién no? (además, así no tendría excusa para terminarme el libro). Pero ya anticipo que no me será concedido ese placer por las nornas del destino. Lástima. ¿Me tocará a cambio arrodillarme y rendir humillada pleitesía a alguna princesa? O duquesa, o condesa, o hermosa plebeya, no soy clasista.

Y claro, que el Madrid quede campeón de liga. O segundo, o tercero, o… en fin, que quede algo, lo que sea.

Una cosa irrenunciable: dos kilos menos. Desde mañana mismo abandono los ascensores y me paso a las escaleras para hacer ejercicio. Ya procuraré yo dejar botellas de oxígeno en los rellanos que más frecuento. Sólo por si acaso.

¿Qué se me queda en el tintero? ¿Qué más ámbitos de la felicidad humana en cuerpo y en espíritu he olvidado poner por escrito? Habrá que improvisar la respuesta, según vayan presentándose. En cualquier caso, un público y esperanzado saludo.

Y que siga saliendo el sol cada día.



4 comentarios:

Luis Serrano dijo...

Una buena lista de propósitos amigo. Espero que el cumplimiento de todos estos, no te minen ni el buen humos no consigan que tu cabello siga el mismo camino que las listas del paro de este país.
Venga vente arriba y refuerza la voluntad.
En lo de las bellas damas... ahí te dejo a tu libre albedrio.
Un saludo

Sandra Montelpare dijo...

Por lo menos la tenés clara, Manne.
Cocinar es fácil y muy gratificantes, anche divertido cuando se te pase la comida y tenga gusto a chamusco.
A un claustro cisterciense me pueden llegar a declarar persona no grata. No debo dar el perfil...

No escribí mis propósitos para el 2013. Dejaré que el año me sorprenda. ¿Expectativas bajas? Puede ser, algo de eso hay.
Saludos van!

Edurne dijo...

Bien, están bien esos propósitos que te has marcado para este año. Al menos, "fáciles" de conseguir, aunque siempre necesitamos una gran dosis de voluntad y paciencia...
Y en otros, pues, oiga, que ahí es la madre natura, los caprichos humanos o la genética las que hacen y deshacen!

En cualquier caso, que sigamos transitando por estos doce meses con el humor, el bueno, como ariete, lo vamos a necesitar más que nunca!

Besotes!
;)

Erato dijo...

La luz seguirá saliendo mientras las letras nos lleven y nos traigan como un suave vaivén, como las olas del mar que no cesan, se llevan tanto de feo y nos traen tanto de bello.Un abrazo grande, Mannelig