lunes, 9 de abril de 2012

Tempus est iocundum

Me encuentro a pie firme en mi puesto de trabajo, inmerso en una tarea que requiere disciplina. Nada que me distraiga. La cabeza tiene que estar donde tiene que estar.

Recorro pavimentos de números, columnas de cifras, bóvedas de códigos sobre la pantalla del ordenador. Hasta que llegados a determinado punto... La vista se me nubla. La lengua asoma con descaro fuera de su cueva. La cabeza se vence, escora de forma acusada, se me va, se me va...

Ah no, por el bien de mi carrera laboral necesito volver como sea. Mmmmm, quizá si escucho la música apropiada, podría recuperar la concentración. Creo que tengo por aquí algunas melodías medievales, tan melismáticas y contemplativas. Me inserto los auriculares y elijo al azar.
Tempus est iocundum
o virgines,
modo congaudete
vos iuvenes.

Oh, oh, oh,
totus floreo,
iam amore virginali
totus ardeo,
novus, novus amor
est, quo pereo.

(…)
¡Buenoooooo! Ahora ya sí que estoy perdido: en vez de un coro gregoriano, lo que me ha salido es el Tempus est iocundum.

Y claro, si ha llegado el tiempo para el cachondeo y totus floreo y totus ardeo y novus amor y tal y cual, pues...

Otra vez debe de ser primavera.



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1 comentario:

Edurne dijo...

Tempus est iocundum
o virgines,
modo congaudete
vos iuvenes.

Oh, oh, oh,
totus floreo,
iam amore virginali
totus ardeo,
novus, novus amor
est, quo pereo.

Qué razón tienes, qué razón!
Ahora ando yo en plan danzante medieval, ya sabes, muy recatada, jajajaja! me encantan estas músicas!
Grazzie!

Y qué me dices de la primavera... que altera totus totus? Pues con el agua que está cayendo...
;)

Un abrazote!
;)