Película favorita, banda sonora favorita:
Metales de amenaza, percusión como golpes de espada, orgullo oscuro de las legiones del Tíber. Y de repente...
Cuerdas que, con solo tres notas, cantan el amor más tierno.
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Metales de amenaza, percusión como golpes de espada, orgullo oscuro de las legiones del Tíber. Y de repente...
Cuerdas que, con solo tres notas, cantan el amor más tierno.
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Ella le mira con desconfianza, aquello ya pasó. Él canta bajo su ventana.
Habla de películas, de sueños y estrellas, de que solo fue un mal momento.
¿Tú y yo, cariño, qué te parece?
Un tema de Dire Straits para mejorar el día:
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Fue estrenada en 1930 y prohibida al poco en Alemania, ya os imagináis por quién.
Bebida, mujeres, peleas... Lo único que se prohíbe en Mahagonny es no tener dinero. El castigo, si se incumple, es la muerte.
Así suena
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Este es hoy nuestro mundo.
Había un niño
y una tela de araña
que esperaba oculta.
Aguijón, veneno.
Antes podíamos gritar,
ahora ya no.
Este es hoy nuestro mundo.
¿Cómo no sentir ahogo cada vez que se anuncia un nuevo caso de abuso, de violencia o de asesinato machista?
Pocos criminales tan cobardes como aquellos que se creen dueños de otra persona, arrancando todo el significado de la palabra «amor».
Y nos fijamos solo cuando es tarde, pasando a menudo por alto lo que está ahí, ahí mismo, no tan larvado.
No hace falta esperar a un día de marzo para ponerse en pie.
Porque en cualquier momento, en cualquier lugar del mundo, la vida de cualquier mujer no disfruta del mismo valor que la de cualquier hombre.
Como si la humanidad tuviera que pagar un tributo doliente a nuestra propia idiotez.
¡Que le corten la cabeza!
¡Chas! Y dejaron sin ideas a san Emeterio.
¡Chas! ¡Chas! Y lo mismo a san Celedonio, que pasaba por allí. Tenían un sentido del humor estos romanos...
Pero había en esas cabezas un no sé qué, caramba. Cuando llegaron los agarenos, siglos más tarde, alguien pensó que debían salvarlas.
¿Qué mejor opción que meter las reliquias en una barca... de piedra y empujarla hacia la corriente? Hala, a navegar, a navegar.
Noto a un par de visitantes del blog escépticos. ¿Por qué se iba a hundir una barca de piedra y no un acorazado de chorromil toneladas? Dichoso Arquímedes…
El caso es que llegó sin motor a la costa de Pimiango. Ahí vararon sus sólidos fondos.
Et voilà. Día de fiesta grande. Ermita, ramo, pericote, san Emeterio gloriooooosooo.
De acuerdo, parece que luego se llevaron a los dos a Santander, que es puerto principal, Portus Sanctorum Emeterii et Celedonii.
Pero adonde quisieron venir primero fue a Pimiango. Y punto.
Joan Cabanilles (o Juan Bautista José, a gusto del lector) ocupa un escabel elevado en la nómina de compositores españoles entre los siglos XVII y XVIII. La época barroca.
Sus obras están compuestas principalmente para órgano (fue músico titular de la catedral de Valencia), si bien pueden interpretarse por otras combinaciones instrumentales. Es el caso de hoy.
Con vosotros, la
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| La voz dormida, de Dulce Chacón. | |
| La posguerra de un grupo de mujeres encarceladas. | |
| ✮✮✮✮✮ | |
| Una historia tan vívida... | |
| Ainadamar (Desde mi ventana), de Osvaldo Golijov ♪♪♪ |
Algunas veces, tampoco demasiadas, justo después de terminar una novela me quedo pensativo, absorto, muy dentro aún de esas páginas.
Es el caso de
La historia de unas mujeres en la posguerra española, supervivientes, encerradas en prisiones de rejas, tanto las que se aferran con las manos como las del espíritu.
Imposible respirar tras ninguna de ellas.
Mujeres osadas y sometidas al mismo tiempo al temor.
Insisto: contada con esa desbordante riqueza de expresión y de registros...
Algunas veces, tampoco demasiadas, me siento afortunado por haber abierto un libro como este.
El hacinamiento en la enfermería de la prisión provincial de Ventas produjo en el doctor Ortega un extraño sentimiento de horror, mezcla de impotencia, repugnancia y lástima. Todas las camas se encontraban ocupadas por dos presas. Las enfermas compartían los lechos de sábanas escasas en limpieza y faltas de mantas.
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En cuanto al libreto, Terrence McNally adapta un texto de Helen Prejean sobre la pena capital que espera a un asesino. Quiere que el espectador interiorice el punto de vista de cada personaje y llegue (si puede) a sus propias conclusiones.
La hermana Helen lucha por evitar la ejecución desde la raíz de sus convicciones religiosas. Para Joseph, la justicia no es equitativa al condenarlo a él y no a su hermano, cuando el crimen lo cometieron ambos.
Su madre culpa a la difícil infancia. El capellán se escuda en la falta de arrepentimiento. El alcaide considera el castigo proporcional al delito.
Y los padres de la joven pareja asesinada... ¿Quién podrá consolarlos a ellos? ¿Merece ese monstruo más compasión que sus hijos?
La música, por su parte, se desarrolla con fluidez. El compositor Jake Heggie refleja toda la gama de emociones sobre el escenario, tanto íntimas como violentas, a través de un sonido muy «norteamericano».
Sí, creo que quedará en el repertorio.
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Tengo frío. Me tiemblan las manos.
Mientras tanto, otras manos sostienen un anhelo de papel.
Breve llama.
El anhelo prende el aire.