lunes, 21 de noviembre de 2022

Brevísima y elogiosa nota sobre… (CV)

Calificaba el otro día de notable la obra recomendada, ¿verdad?

Entonces, con el mismo espíritu de generosidad y de justicia, solo me queda aplicar este rango a la de hoy: sobresaliente.

Porque, en La isla de los caballeros, Toni Morrison nos ofrece una narrativa de un nivel extraordinario.

Desde el mismo principio, el lector —yo, al menos— siente necesidad de saber. Las primeras páginas se recorren con una curiosidad rayana en la avidez.

¿Quién es el hombre que salta del barco fondeado cerca de Queen of France? ¿Por qué lo hace, con riesgo de quedar para siempre atrapado por las peligrosas mareas?

¿De quién son las voces de mujer a bordo de la embarcación a la que logra asirse en el último momento? ¿Por qué se esconde de ellas un náufrago? ¿Por qué se considera afortunado de que recalen en un embarcadero particular sin inspectores de aduanas?

Y más adelante, cuando se aventure en tierra, ¿qué extraña relación le unirá con los habitantes de la casa donde se refugia, cuando estos le descubran? ¿Por qué un intruso sucio y enigmático no es inmediatamente expulsado, lo cual desencadena acontecimientos de difícil sospecha?

Una huella indeleble que se posa sobre todos y cada uno de ellos.

Sobre Valerian, el adinerado propietario que disfruta de su jubilación en una isla del Caribe.

Sobre Margaret, su esposa, que una vez fue reina de la belleza en su localidad natal y desea más que nada pasar la Navidad con su hijo Michael.

Sobre Sydney y Ondine, los criados, indisimuladamente hostiles a la presencia de otro negro como ellos en la mansión.

Sobre Jadine, su sobrina, modelo culta y cosmopolita, cuyo rostro aparece en las revistas de moda más prestigiosas.

Sobre Gideon, que responde al nombre genérico de Marinero. Sobre Thérèse, apasionada por las manzanas, tan difíciles de conseguir en esa zona del mundo. Sobre...

¿Cuál es el secreto de Son, que viene a invadir sus vidas? ¿Qué quiere? ¿Matar, robar, violar? ¿Lo ha hecho quizás antes?

¿Y cuáles son los demás secretos, los suyos propios, que hasta entonces se ocultaban tras el cristal de una existencia ordenada, y que erupcionan como un volcán dormido pero no extinto?

Insisto, Morrison es capaz, con un lenguaje y una expresión ricos y profundos, dignos de su Premio Nobel, donde cada frase cumple un papel significativo en el conjunto, de liberar un río de lava en forma de emociones, amor, odio, prejuicios raciales —interraciales e intrarraciales—, de relaciones humanas tan intensas, que nos mantendrán fascinados hasta el final.

Un diez, ya lo creo que sí.



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