miércoles, 26 de enero de 2022

Brevísima y elogiosa nota sobre… (LXXXVIII)

Mientras empiezo a redactar esta nota, me viene a la memoria una frase del libro anterior que comenté: «Obedeciendo a una rey irrevocable, la historia niega a los contemporáneos la posibilidad de conocer en sus inicios los grandes movimientos que determinan su época».

Es decir, que no nos damos cuenta de la importancia de las cosas que pasan hasta mucho más tarde. El día a día nos vuelve ciegos a la profundidad de las decisiones y acontecimientos bajo los que vivimos.

De esta manera, el mundo que Zweig echaba de menos era "el suyo", el entorno personal en el que había nacido y se había formado. Pero tomado en perspectiva, el siglo XIX no necesariamente fue como él lo recordaba, ni estuvo dominado por los valores cuyo derrumbe sumió las siguientes décadas en las tinieblas.

En La lucha por el poder, Europa 1815 – 1914, Richard J. Evans hace una descripción no tan nostálgica de la centuria que, en muchos aspectos, aún sigue influyendo en nuestro tiempo. Para bien y para mal.

La historia del mundo es la historia de las guerras, como escribí en otra entrada. Al menos, la que se recuerda en las crónicas. Un grupo se topa con otro grupo y lucha por el control de lo que se tercie: el territorio, la riqueza, los recursos naturales… El poder.

Con la complejidad a la que habían llegado las sociedades occidentales en 1815, fin de la era napoleónica, puede que el conflicto estuviera "más delimitado" que bajo las correrías de Gengis Kan, por poner un ejemplo, pero jamás desaparecido. En 1914, la espita de la tensión dejó escapar el vapor.

Pero entre medias, ocurrió absolutamente de todo. Cualquier aspecto que uno siempre quiso conocer y nunca se atrevió a preguntar sobre el viejo continente viene aquí reflejado. Este libro es una pura enciclopedia.

Reinos, repúblicas e imperios que se alzan o desaparecen, figuras conocidas o injustamente postergadas (¡grandes mujeres!), inventores gracias a los que la técnica se desarrolla a velocidad exponencial, urbanistas que rediseñan las ciudades, médicos, exploradores, banqueros, políticos…

Movimientos capitales como el sufragismo, el liberalismo, el socialismo, el nacionalismo, el colonialismo…

Arte, música, filosofía, literatura, ciencia, economía, naturaleza… Difícil echar algo a faltar en sus cerca de mil páginas, un trabajo de documentación que solo se me ocurre calificar como exhaustivo. Y que, tanto como nos exige en su lectura, así nos recompensa en aprendizaje.

Leed y disfrutad.




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