viernes, 8 de noviembre de 2019

Brevísima y elogiosa nota sobre… (LII)

A menudo me siento igual que se manifiesta Friedrich Reck-Mallerczewen en este libro: desolado.

Con una angustia que se me clava dentro, un Weltschmerz debido a voces que creía sepultadas en el fango del pasado, pero cuyas sombras intentan cubrirnos de nuevo.

Extrema izquierda. Extrema derecha. Nazionalistas

Totalitarios con su propio mensaje "iluminado", cegando muchos ojos mediante imágenes de ídolos, a costa de la paz de nuestras vidas.

Reck-Mallerczewen advirtió de las consecuencias. Los hechos que relata en su Historia de una demencia colectiva ocurrieron en el siglo XVI, pero los paralelismos con el XX y podría llegar el momento en que también con nuestros propios días, son evidentes.

Ya otros se dieron cuenta de tal similitud. La lucha contra el odio y la amargura, «esos cánceres del alma», como los describe en la última carta a su mujer, le costó morir en Dachau.

En 1534 los habitantes de Münster "se volvieron locos" y le entregaron el poder a hombres que les hicieron promesas. Son recordados como los anabaptistas.

Les prometieron la felicidad en la Tierra, por anticipo de la del cielo. Solo tenían que seguir unas leyes transmitidas directamente de lo alto a sus profetas.

Y sus palabras atrajeron a miles. Tras expulsar al obispo elector, símbolo de la opresión, se prohibió la moneda, el comercio y la propiedad privada. Nadie debía tener un sombrero o un jubón más que su vecino.

Más tarde, sin embargo, llegó el terror a la "nueva Jerusalén". Cualquier desafecto era ejecutado de inmediato. Los matrimonios previos fueron anulados y se instauró la poligamia obligatoria. El heredero del líder original se proclamó rey, inspirado por visiones divinas…

Aun así, los defensores de la ciudad resistían el asedio del obispo y su ejército. Su esperanza era firme. No les importaban las normas cada vez más absurdas ni la espada del verdugo que recorría las calles en busca de la menor falta.

Todo acabó con la población agonizante y el monarca y sus lugartenientes exhibidos en jaulas todavía visibles en la torre de la iglesia de san Lamberto.

Fanatismo. Violencia. Destrucción. Siempre de la mano, a través de los tiempos.



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