viernes, 29 de junio de 2018

Manifiesto cívico (VII)

La penúltima entrada en esta sección de manifiestos cívicos la cerré con unas palabras a modo de promesa:

Nunca vencerán.

Y me gustaría repetirlas todas las veces que sean necesarias, sin descanso.

Porque es obvio que, cualquiera que sea el color predominante de gobiernos y escaños parlamentarios, la legitimidad de sus acciones descansa en la soberanía del pueblo.

De TODO el pueblo, no de una fracción.

No puede llegar un representante exigiendo deshacerse de quienes no le hayan votado, de los pelirrojos, los que tengan nariz aguileña o los que no sepan hablar latín saltando a la comba. Aquellos, en fin, que en sus particulares delirios nazionalistas no le caigan bien o no los considere suficientemente "arios".

No tiene ese derecho.

Sabemos a quién describo, ¿verdad?

Y sabemos también lo que nos harían si bajásemos la cabeza, desesperanzados, llenos de hastío por sus planes y provocaciones.

Así que…

Nunca vencerán.



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