martes, 5 de junio de 2018

Brevísima y elogiosa nota sobre… (XVII)

Casi siempre nos marcan los caminos. Casi siempre consiguen llevarnos de la mano.

La información se moldea, adaptándola a nuestras filias y fobias, y haciéndonos más fácil en qué creer.

Por ejemplo, las guerras de Yugoslavia.

Aún recuerdo las terribles violaciones de los derechos humanos, las fosas comunes, las impactantes imágenes televisivas de bombardeos y francotiradores.

Motivos que parecían bastante convincentes para una intervención que parase los pies a los serbios.

Años después, leo La fábrica de las fronteras: guerras de secesión yugoslavas, del profesor Francisco Veiga.

Y me quedo asombrado: ¿cómo pudo abrirse paso una historia de buenos y malos tan simplista, cuando la complejidad de lo que estaba ocurriendo era infinita?

Tampoco nos equivoquemos: los crímenes ocurrieron. El dolor ocurrió. Los inocentes de Srebenica ya no van a resucitar.

Pero por qué pasó todo eso, qué manos manejaron los hilos, y muchas otras cosas que no se publicitaron porque desmontaban el tópico de quiénes eran los agresores y quiénes los agredidos, es lo que nos enseña esta obra.

Muy bien escrita y alejada de maniqueísmos, gracias a la labor de investigación que la sustenta, no puedo dejar de recomendarla.




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