martes, 5 de septiembre de 2017

Brevísima y elogiosa nota sobre… (IV)

Vale, ya estás junto a la piscina. Te has quitado la camiseta y las chanclas, te has echado la cremita, has extendido la toalla en la tumbona y… y… ¿Ahora qué haces? ¿Aburrirte?

Nooooooo. Que te has traído en la mochila uno de Poul Anderson: La espada rota.

Y sale la Inglaterra dominada por vikingos como Orm el Fuerte.

Y salen su mujer Aelfrida y su hijo recién nacido, Valgard.

Y enseguida Imric, conde de los elfos de Britania, lo cambia por su doble Skafloc, engendrado por él mismo con su prisionera Gora, la descendiente del rey Illrede de los trolls.

Y ahora Valgard es Skafloc y Skafloc es Valgard.

Y cuando crecen y se convierten en guerreros, pasa de todo. Batallas, magia, traición, irrefrenables pasiones (ay, la hermosa y prohibida Freda)…

Y salen enanos, brujas, goblins, shen, oni, gigantes… Aparte de los Sídh de Irlanda, claro. Para verlos, los humanos sólo han de tener la vista encantada.

Y entre sombras, aquí y allá, sale alguien con un solo ojo, sombrero de ala ancha y un sospechoso parecido a Odín.

Y los pedazos de una espada maldita, destinada a Skafloc, parecen ser claves en la guerra eterna entre los Ases y los Jötuns, en espera del fin del mundo.

Vamos, que aburrirte, no te vas a aburrir.

Aunque estés de vacaciones.



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