Recuerdo el salón de actos. Recuerdo al pianista, el leve movimiento de cabeza que hizo hacia mí.
Recuerdo que empecé a cantar: Das Wandern ist des Müllers Lust...
Recuerdo. Pero miro las imágenes de aquel día y no lo entiendo.
Un extraño ha usurpado mi rostro, mi sonrisa torcida, mi voz.
Como si muchas vidas hubieran dejado sus pátinas sobre un cristal antes transparente.

"A veces" no sabemos ni quien somos ni quien está a nuestro lado...Un beso
ResponderEliminarQué va, monsieur, no se preocupe. Lo que pasa que la luz a veces se va de vacaciones, pero vuelve. A veces tarda un poco, eso sí.
ResponderEliminarFeliz domingo
Bisous
Pues es difícil dar con una respuesta exacta.
ResponderEliminarA mí también me pasa, y hay días que los paso en el cuerpo y en la vida de otra...
Schubert, magnifique!
Un abrazo schubertiano de domingo!
;)
Todos deambulamos de un cuerpo a otro, de una mente a otra. Lo que sucede es que no nos damos cuenta y nadie se atreve a comentar nuestros cambios.
ResponderEliminarUn abrazo