domingo, 20 de octubre de 2019

Brevísima y elogiosa nota sobre… (XLIX)

No quiero ponerme tremendista. Ciertas comparaciones resultan, más que inapropiadas, extemporáneas.

Pero viendo en las noticias imágenes de los nazionalistas incendiando lo que les viene a mano en Barcelona, me llama la atención el lema de una camiseta.

Nada que no pudiera esperarme de su forma de pensar, desde luego. Y tampoco nada que a estas alturas pueda golpearme u ofenderme.

«Yo soy catalán. No soy un español de mierda».

Tal cual.

Para ellos, "catalanidad" y "españolidad" son valores absolutos y contrapuestos en el orden natural. El señor de la camiseta se autoproclama en lo más alto, y las personas que hemos tenido la ¿desgracia? de nacer en el lado del país equivocado, somos lo más bajo.

Tras este preámbulo, lo que en realidad quería comentar en la entrada de hoy es un libro. Ahora explico la relación.

Concretamente, me gustaría traer un cómic a escena: El testamento de Magneto, de Greg Pak y Carmine di Giandomenico.

No recuerdo si lo he mencionado alguna vez, aunque resulta que soy un asiduo lector de cómics. Que este sea el primero sobre el que vierto unas palabras queda como un lapso a subsanar.

Magneto es un personaje clásico de los X-Men, por supuesto. Uno de los villanos del universo Marvel. Pero antes de amargarles la existencia al profesor Xavier y compañía, fue un niño.

Que nació y creció en Alemania. En una familia apellidada Eisenhardt. De origen judío.

1936. El joven Max no entiende por qué el director y sus compañeros de colegio insisten continuamente en humillarle. Él no les ha hecho ningún mal.

Ni tampoco por qué su padre, veterano condecorado del ejército, corre peligro solo por visitar a un antiguo compañero de armas en la capital.

1938. No entiende la Noche de los cristales rotos, la huida, el odio intenso, cruel, irracional, inmotivado, que se extiende por la sociedad, despojándose de cualquier careta cuando al fin estalla la guerra.

Él entiende de otras cosas, como el collar que le ha regalado a Magda. Y lo que su sonrisa significa.

1942. Y de sobrevivir en Auschwitz, endureciendo el alma en el Sonderkommando que arroja los cuerpos a los crematorios.

No hay superpoderes, no hay fantasía, acción o hazañas heroicas.

Este es un cómic que se pregunta por qué.

Y la misma pregunta pasa por mi cabeza mientras el señor de la camiseta en la tele filma con el móvil las hogueras: por qué.

Por qué su odio.

¿Nadie puede darme una respuesta?

Una que pueda comprender un "español de mierda"…



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