martes, 6 de noviembre de 2018

A tope

¡A tope!

Ceja en forma de arco peraltado. ¿A tope? ¿Cómo que a tope?

¡A tope!

Dos pares de ojos me miran, brillantes. Otros brazos tiran de los míos, a derecha e izquierda.

¡A tope!

Empiezo a comprender. Esto va de aumentar la energía cinética a costa de la potencial, pero claro, habrá que tener en cuenta el rozamiento del aire y las suelas sobre el pavimento para determinar el efecto sobre la energía mecánica total, y entonces… Uf, muy complicado.

¡A tope!

Nooooo, despacio, que la acera es estrecha y pasa gente.

¡A tope!

Despacio, que vuestro tío está viejuno, que no he calentado, a ver si me va a dar un tirón.

¡A tope!

Nada, nada, despacio, de paseo. Tralaralaralaraaaaa…

(…)

Aunque, hum, la cosa es que… Je, je, je, ¿a tope?

¡A tope!

Y es en ese momento cuando se me puede ver galopando por la calle, esquivando viandantes, con dos canijos al lado deshaciéndose en carcajadas, sin que quede claro quién lleva a quién de la mano.



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