miércoles, 24 de mayo de 2017

Giselle

Ciudad de Antigua, Fonda de la Calle Real. Después de la gallina a la criolla, me tomo el café.

Ellos comen en la mesa de al lado.

−¿Te gusta una chica, José?
−Mmmmmm –el chaval murmura algo con la cabeza gacha.
−¡Ay, cuéntame, rey! ¿Cómo se llama?
−Mmmmmm –igual de ininteligible.
−¡Giselle, qué nombre taaaaan bonito! ¿Y está a tu nivel?
−Mmmmmm –yo sigo sin oírle, aunque ya se encarga la cuestionante de hacer vox populi el anhelo de su retoño.
−¿Sí? ¡Qué lindo, papito!

Papito, ni mu. Para mí que también se encoge un poco.

Y entonces…

Bueno, es que si en ese momento hubiera aparecido un tipo en la sala proclamando que era el tío abuelo de Giselle recién recuperado de un ataque de amnesia, o entrado a caballo por la ventana un compañero del cole de José para desafiarle por su amor, ya me hubiera quedado más tiempo para ver el culebrón entero.

Pero como no pasó nada de eso, pagué y me fui.



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martes, 16 de mayo de 2017

Estoy enfadado

–Tío...
– (.........)
–¿Juegas?
– (.........)
–¿Juegas?
–No, no juego, estoy enfadado. Mira cómo me has manchado el pantalón.

Se va a la cocina.

Vuelve. Pero, ¿qué es lo que trae?

Me coloca en la cabeza un colador.

–¿Juegas?

Miro de reojo mi yelmo de Mambrino.

Aguanta, venga, que tú puedes. Pon cara de palo, di que no.

–¡Aoooooor, soy un dragón que echa fuego y me voy a comer a este niño tan tiernecito, ñam ñam ñam!



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lunes, 8 de mayo de 2017

Bomarzo

El que sale delante de mí en el intermedio explota de improviso:

–¡Una basura!

Lo repite varias veces, todo indignado, agitando el puño inquisitorial:

–¡Una basura, una basura, una basura!

Justo en ese momento iba yo a comentarle al colega que viene conmigo:

–Vaya, ha estado bastante bien, ¿eh?

A la vuelta para el segundo acto, así a ojo, el treinta por ciento de las butacas ha desertado.

¿El libreto? ¿La música? ¿La escena? A saber.

Cuando acaba la obra, el setenta por ciento restante aplaudimos largo rato.

Y es que la ópera es como la política: alegrías, tristezas...


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