lunes, 9 de enero de 2017

Envidia

Al principio estaba muy contento.

Vamos, que sus majestades me habían dejado todo lo que les escribí en la carta y alguna cosilla más para no pasar frío.

¡Oh! ¡La novela, el cómic, el ensayo, la otra novela! ¡Todo, todo, todo!

Pero cuando mis sobrinos rasgaron el papel que envolvía lo suyo…

Grrrrrrr, la envidia corroyéndome por dentro. Nene quiere, nene quiere.

¿Cómo no se me ocurriría pedir yo también la plataforma para lanzar satélites de los clicks?




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