miércoles, 9 de noviembre de 2016

El ruido de un trueno

Me levanté con la vaporosa sensación de felicidad que dan los días de fiesta. Nada de despertador.

El agua de la ducha estaba calentita.

Quedaba confitura de moras para desayunar. Aaaaah…

Y me dije: la vida es buena, vamos a echar un vistazo a las noticias.

Cinco minutos más tarde, me puse a buscar ese relato de Ray Bradbury. Ya sabéis, ese en que al principio un tipo entra en las oficinas de Time Safari Inc.:
Una verdadera máquina del tiempo. −Sacudió la cabeza−. Lo hace pensar a uno. Si la elección hubiera ido mal ayer, yo quizá estaría aquí huyendo de los resultados. Gracias a Dios ganó Keith. Será un buen presidente.
−Sí −dijo el hombre detrás del escritorio−. Tenemos suerte. Si Deutscher hubiese ganado, tendríamos la peor de las dictaduras. Es el antitodo, militarista, anticristo, antihumano, antiintelectual. La gente nos llamó, ya sabe usted, bromeando, pero no enteramente. Decían que si Deutscher era presidente, querían ir a vivir a 1492. Por supuesto, no nos ocupamos de organizar evasiones, sino safaris. De todos modos, el presidente es Keith. Ahora su única preocupación es...

Y al final… Bueno, es mejor leerlo. O verlo para creerlo. Porque…

Madre mía.



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