martes, 8 de diciembre de 2015

El lado oscuro

−¿Juegas?
−Vale, ¿a qué jugamos?
−A Star Wars.

Inmediatamente recibo una espada de luz. También podría ser una cuchara de madera para remover las lentejas, pero no vamos a ponernos tiquismiquis. Con las cosas de los jedi, los ojos pueden engañarte.

Fissssssssss. Compruebo cómo el haz se expande. La muevo de lado a lado.

−¿Tú a quién te pides?
−A Kylo Ren.

Un momento de reflexión.

−Ese no sé quién es.
−Es el nuevo.
−Ah, pues yo me pido, yo me pido… ¡a Han Solo!

Se me queda mirando.

−Entonces no tienes espada.

Me la quita y me da a cambio una pistola láser. Que también podría confundirse con un rastrillo para arena, pero insisto en que con las cosas de los jedi

−¿No? Bueno, piu, piu, piu, te voy a ganar igual, ja, ja.

De repente noto como una falta de aire que me atenaza. ¿Pero qué…? Sus dedos, curvados en garfio, apuntan hacia mí.

¡Eso es una técnica sith! ¡No vale!

−Ooooooh, me has cogido. Me rindo.

Sonrisa de satisfacción.

−Arriba las manos, estás prisionero.

Y mientras dejo caer el arma, me pongo a pensar en la paradoja. O sea, un veterano curtido en mil batallas, y que me coja prisionero mi sobrino de tres años de forma tan ignominiosa… Otra vez de cabeza a la carbonita.



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1 comentario:

Monique LaMer dijo...

La Fuerza es intensa en tu familia, joven padawan...

Estamos desentrenados, pero el día 18 nos pondremos al día...(Kylo Ren? Vamos hombre, nadie puede superar a Han Solo)

Larga y próspera vida.....y que la Fuerza te acompañe