viernes, 18 de septiembre de 2015

Más tarde

Más tarde me miré en el espejo, sin reconocerme.

¿Cómo podía haber perdido así el control de mis emociones?

Ese que daba vueltas en el salón, como un animal enjaulado, era yo.

Y el que saltaba por el pasillo, poseído, agitando los brazos.

Y también el de la risa de loco en la cocina, mientras abría mi última botella de vino.

Qué verguenza.

Qué verguenza.

.......

Bueno, tampoco tanta.



Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

No hay comentarios: