domingo, 27 de septiembre de 2015

En el metro (XI)

Qué suerte, sólo quedan un par de estaciones. Ojalá pasen rápido y llegue por fin a casa.

Pero de improviso me asalta la certeza de que, de que...

Huy, esto mismo ya me había ocurrido hace un par de años.

No sé cómo, pero lo sé. El tercer ojo, el aura, una fuerza mística, una energía que emana de todos los seres vivos de la galaxia hace que extravíe la mirada.

Y allí…

Allí, a unos pocos metros…

Es ella. Sí, sí, es ella, la de hace un par de años.

Qué linda.

Todos me gritan en contra: Lanzarote, Cyrano, los estoicos en fila india desde Zenón hasta Marco Aurelio, el señor Spock... ¡Nooooo, no lo hagas, nooooo!

Pero mis pies se mueven sin control en la dirección errónea. Y mi boca, que ya no es mi boca, suelta algo así como:

Holaquétalcreoquenosconocemosquécasualidadencontrarnosaquíparecequehacecalorverdad.

Me sonríe.

El tren se ralentiza. Las puertas se abren.

Qué mala suerte, sólo quedaban un par de estaciones.



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viernes, 18 de septiembre de 2015

Más tarde

Más tarde me miré en el espejo, sin reconocerme.

¿Cómo podía haber perdido así el control de mis emociones?

Ese que daba vueltas en el salón, como un animal enjaulado, era yo.

Y el que saltaba por el pasillo, poseído, agitando los brazos.

Y también el de la risa de loco en la cocina, mientras abría mi última botella de vino.

Qué verguenza.

Qué verguenza.

.......

Bueno, tampoco tanta.



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domingo, 13 de septiembre de 2015

Como todos los días

La señorita azafata pasa al otro lado del cristal.

Como todos los días.

El tipo que tengo al lado me chista.

Como todos los días.

Vuelvo a decirle lo mismo de todos los días. Que sí, que ya lo sé, ahora doblará la esquina, se quitará la chaquetilla del uniforme, se sentará en el borde de las jardineras, abrirá la bolsa y sacará el almuerzo. Entonces, ¿por qué no aprovechas, sales tú también y le presentas tus respetos? Llévate a un cuarteto de cuerda o algo así, para que os hagan el fondo.

Pero no hay manera, no hace caso de mis recomendaciones.

Como todos los días.



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domingo, 6 de septiembre de 2015

Beruwala

Beruwala, Beruwala, hum…

Ah, sí, claro, ya me acuerdo.

Es donde perdí un tornillo del trípode, vaya fastidio.



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jueves, 3 de septiembre de 2015

A modo de diario (VIII)

Sí, ya sé que puedo leer en la cama.

O tirado en el sofá.

Incluso en la bañera, si alguna vez me da por ahí.

Pero nada se parece a una tumbona bajo los cocoteros.



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