domingo, 18 de mayo de 2014

El premio

Me sentí indignado.

Me sentí muy molesto.

Humillado y ofendido, añadiría a lo Dostoyevsky.

El jurado plenipotenciario que asignaba premios para motivar al personal en la empresa, el que tenía en su mano elevar la moral de la tropa, dictaminó por votación que de todos los posibles galardones en metacrilato, a mí me tocaba el de...

¿Pero qué estarían fumando?

¡A mí me tocaba el de la simpatía!

(.........)

¡Yo de bufón! ¡Como Rigoletto! ¡Burla cruel! Cortigiani, vil razza dannata...


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