miércoles, 5 de marzo de 2014

El dolor de la guerra

Vietnam, escenario de memorables historias cinematográficas, es también donde se desarrolla El dolor de la guerra, de Bao Ninh.
Mientras se disponía a dejarlo, Phuong le dijo:
–Somos prisioneros de los recuerdos de momentos maravillosos que pasamos juntos. Esos recuerdos nunca nos abandonarán. Pero hemos cometido un grave error: pensé que haríamos frente a unos cuantos obstáculos mínimos, pero no son mínimos, sino gigantescos como montañas.
Y continuó su reflexión:
–Debería haber muerto aquel día, hace diez años, cuando atacaron nuestro tren. Al menos me habrías recordado pura y bella. De esta forma, aunque estoy viva, soy una página negra en tu vida. Tengo razón, ¿no es cierto?
Kien guardó silencio. Ella volvió a salir de su vida, y él no hizo nada por detenerla.
Entonces creyó que era lo mejor, pero mantener esa actitud fue más difícil de lo que imaginaba. Pasó una semana, luego dos, y un mes. Cada vez estaba más inquieto, era incapaz de concentrarse, ni siquiera aparecía por la universidad. Se sentía incómodo, no conseguía relajarse ni organizar sus días de la forma debida.
Vivía pendiente de un hilo. Cada vez que oía unos tacones repiquetear en las escaleras, le daba un vuelco el corazón. Pero nunca era ella.
Empezó a pasarse las horas mirando por la ventana, luego paseando por las oscuras calles, de vez en cuando volviendo la cabeza esperanzado. Las noches malas perdía el control por completo y se derrumbaba, sollozando con el rostro hundido en la almohada. Sin embargo, sabía que si ella volvía a su lado, ambos sufrirían de nuevo.

Bao Ninh fue soldado: según su nota biográfica, uno de los diez supervivientes de su brigada. Diez de quinientos. Por ello, cuando presenta a unos "vencedores" rotos por los recuerdos, a personas con nombre y apellido, con padres, amigos, esperanzas y sueños desmembrados, su credibilidad es indiscutible.

¿Qué nos ofrecen estas páginas? ¿Momentos bélicos? Los hay, por supuesto, y se materializan con una nitidez que sólo los escritores de altura pueden lograr. Cuando el silbido de los proyectiles queda atrás, cuando las llamas del napalm se han extinguido, aún permanecen en el lugar de la batalla las invisibles «almas que aúllan».

Sin embargo, no es eso de lo que trata. El centro de la historia es realmente… el amor.

Un amor sin futuro entre dos jóvenes que han crecido juntos y juntos descubren el mundo: la decidida Phuong, de «belleza ardiente, sensual y llamativa», y Kien, «el espíritu triste», como le apodan sus compañeros nada más ser reclutado.

Si la descripción de la lucha en la jungla, como decía, es escalofriantemente realista, los momentos en que ambos adolescentes se buscan, se aferran «el uno al otro como si no existiese el mañana, como si no hubiera tiempo que perder y necesitaran pasar cada instante juntos», nos traen oleadas de intenso lirismo.

Obra imprescindible. Vamos, en mi muy modesta opinión.

Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

No hay comentarios: