miércoles, 12 de febrero de 2014

El grafitero

La pared era tan blanca, tan nueva, estaba tan fuera de lugar en aquel barrio, que no pudo resistirse.

Al terminar dejó los botes de spray en el suelo y miró alrededor con suspicacia.

Ni un alma, apenas la sombra de la farola. Si lo hacía ahora, nadie podría delatarle.

No se lo pensó dos veces. Se ató un pañuelo a la cabeza.

Soltó las escotas, aparejó el trinquete, izó las gavias.

Y levó el ancla.



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2 comentarios:

Edurne dijo...

Acabas de dejarme anclada en mi adolescencia más rebelde, mitad de los años 70.
Kabir Bedi, mi Sandokan (estaba colgadísima con este pirata yo...)!
En casa tenía loco a todo el mundo, esta canción fue como una tortura para ellos...

Gracias por el momento retro y hasta feliz para mí!

Y "bienvuelto" a la blogosfera, se te echaba de menos (te he vuelto a leer desde que despertaste de la super siesta!)

Besos!
;)

Erato dijo...

Jo. Y yo sin enterarme de tu vuelta! Me alegro infinito. Y gracias por la entrada. En otra vida hubiera elegido ser pirata seguro.Abrazo y bienvenido, aunque en el fondo nunca te fueras,Mannelig