Y supongo que en caso de que nos hubiera caído encima un meteorito, como se vaticinaba, el dolor de cabeza sería aún más acusado. Así que salgamos a las calles a celebrarlo: ¡viva la banda! ¡Que suenen los Fettes Brot!
Una vez alcanzada la convención sobre la fecha, ¿con qué podríamos continuar? Veamos, veamos… Bueno, la lista de intenciones para este año es una manera de romper el hielo. Aquí va.
Lo primero de todo, terminarme un breve libro de Strindberg que recuerdo empecé allá en los albores del siglo (al menos, eso dice el calendario que tengo puesto de marcapáginas): Det nya riket. Pero paso a paso, sin prisas innecesarias.
También tengo el firme propósito de que me salga más pelo en el frontal y algo en los parietales. El nivel ha descendido al 68,37% de lo que solía haber y no es una idea que me haga demasiada gracia. Consumiré más alfalfa, que tiene vitaminas y potasio.
Ya que hemos tocado de pasada el aspecto culinario, voy a aprender a cocinar en serio. Lentejas, garbanzos y si me emociono, incluso judías. Será estupendo dejar de abrir latas.
Tema mademoiselles… Hum, preferiría pasar doce meses sabáticos en un claustro cisterciense, ¿y quién no? (además, así no tendría excusa para terminarme el libro). Pero ya anticipo que no me será concedido ese placer por las nornas del destino. Lástima. ¿Me tocará a cambio arrodillarme y rendir humillada pleitesía a alguna princesa? O duquesa, o condesa, o hermosa plebeya, no soy clasista.
Y claro, que el Madrid quede campeón de liga. O segundo, o tercero, o… en fin, que quede algo, lo que sea.
Una cosa irrenunciable: dos kilos menos. Desde mañana mismo abandono los ascensores y me paso a las escaleras, para hacer ejercicio. Ya procuraré yo dejar botellas de oxígeno en los rellanos que más frecuento. Sólo por si acaso.
¿Qué se me queda en el tintero? ¿Qué más ámbitos de la felicidad humana en cuerpo y en espíritu he olvidado poner por escrito? Habrá que improvisar la respuesta, según vayan presentándose. En cualquier caso, un público y esperanzado saludo.
Y que siga saliendo el sol cada día.