sábado, 20 de octubre de 2012

Y decirte...

Resulta difícil de explicar, pero de repente lo supe. Me avisó una percepción más allá de la vista, el gusto, el aroma, el tacto y el oído. Un sexto sentido que tensó cada fibra de mi cuerpo.

Yo llevaba en mis manos el alimento de la jornada, y la idea era calentarlo en el microondas. Con la paciencia del cazador que acecha en silencio a su presa, así contemplaba la tartera dando vueltas tras el cristal.

Y de repente lo supe. Sentí una presencia que...

Aún intenté comportarme con dignidad, sabedor de lo fútil del gesto.

Aún quise meter tripa y sacar pecho, todavía me esforcé en recordar si por la mañana me había echado la colonia de la suerte.

Tuve el tiempo justo para lamentar haber cogido una camisa arrugada del armario y haber postergado un par de semanas la visita al peluquero.

Porque sonó el timbre, saqué mis guisantes con jamón de york, me giré y…

Ella estaba allí.

Ella en persona.

La bella más bella de las bellas del comedor.

Glub...

Miraba a través de mí, con patente disgusto por tener que compartir el electrodoméstico con gusarapos. Mudo, avergonzado, con los calcetines escurriéndoseme temblorosos por las pantorrillas, salí pitando.

Cuando lo que hubiera querido decirle es…



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3 comentarios:

Sandra Montelpare dijo...

Muy buen post, Manne! Me he reído un poco bastante, confieso. Mal , sí, ya sé. Pero puede subsanarse: planchate la camisa de aquí hasta el fin de los días, no me descuides el detalle de un buen perfume y por favor, las medias, Manne, las medias. La vida es una sumatoria de detalles. Así que, no te desmoralices. El microondas siempre da revancha.
Me hiciste reír. Saludos van!

Netomancia dijo...

Sufrimiento para hoy, anécdota para mañana. O no, quién sabe. El destino es caprichoso.
Saludos don Mannelig!

Erato dijo...

Gracias por la risa y no decaigas,Mannelig, la próxima seguro que irá mejor.Abrazo