domingo, 28 de octubre de 2012

En el metro (III)

Hay quien se toma los paros del metro, y los consiguientes apelotonamientos, con pésimo humor. Bien maldice a la multitud para que le dejen abandonar el vagón, bien replica al desesperado con amenazas de vudú por pretender atravesar un espacio adquirido a sangre y fuego. Ya no digo nada cuando el número de los que esperan para entrar es mayor de los que consiguen salir.

¡Ah, la especie urbanita! El caso es que iba yo el viernes por la tarde total y absolutamente prensado. No cabía ni un parroquiano más.

Llegamos a una estación. Andén de bote en bote. Pocos desertores de nuestra comunidad regularmente avenida. Nuevas sardinas que quieren introducirse a toda costa en la lata.

Y una demoiselle pelirroja que se pega a mí cual político a su sillón de escay.

Pardon, me dijo sonriente.

Detrás de ella, otra media docena de galas lanzaban alegres grititos por la aventura de no separarse.

Asentí en silencio. Lo mío son las lenguas nórdicas, nacidas en los umbríos bosques de Teutoburgo. El francés se me resiste.

Sonó el silbato. De forma inverosímil, el tren arrancó con más ocupantes.

No se podía girar el tronco, no se podía mover la cabeza, no se podía obedecer la regla de nunca mirar a los ojos. ¿Conseguir doblar el codo para sostener frente al rostro alguna lectura? ¡Ja!

Con espíritu de caballero, intenté ponérselo más fácil a la recién llegada: dejé de respirar.

Llenar de continuo los pulmones ensancha el perímetro torácico.

No obstante, tras otras dos estaciones, el contacto había alcanzado el nivel de la fusión. Ignoro si fría o caliente, pero seguro que los resultados encenderían al menos una bombilla.

El altavoz anunció que habíamos llegado a la mía. Pardon, repetí a mi vez, retorciéndome, culebreando para escapar.

Creí distinguir una pizca de satisfecho arrebol en sus mejillas.

Al llegar a casa empecé a considerar si convendría que mejorase mi francés.

Es que la semana que viene hay más paros.




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2 comentarios:

Sandra Montelpare dijo...

jaaaaa Quedar frente a frente en el subte es una situación très jolie! Más incómodo es cuando te aprisionan de atrás porque siempre, siempre se desubican;) Lo de "dejé de respirar" sublime, Manne. Me has hecho reír. Répetè avec moi:
À tout à l'heure!!!

Edurne dijo...

Bien, biennnn, veo yo que más de una estaríamos dispuesta a darte unas clasecitas de la lengua de Jean-Baptiste Poquelin, alias el amigo Molière!

Pues nada, no desfallezcas, si hay más paros programados...
Tú ve practicando.
Bonjour, mademoiselle, comment allez-vousssss???

Bisous!
;)