domingo, 15 de abril de 2012

Por orden de mi vecina

Una curiosa virtud de mi vecina es el alto grado en que se preocupa de mi bienestar espiritual. Por ejemplo, cuando me suelta cosas como:

–Yo lo que quiero es que te cases.

Palabra por palabra.

Y más curioso aún es que no se detenga en el aspecto teórico de la cuestión. Observemos por ejemplo cómo guía mis pasos en el mundo de la moda para conseguirlo:

–Te tengo que echar una bronca.
–¿Eh?
–El domingo tendiste la ropa.
–Sí...
–¿Y de verdad te pones el pijama que había en las cuerdas?
–Eh, ah, yo...
–Con eso no vas a ligar nada.
–Pero...
–Cualquiera que te vea con él por la mañana sale corriendo.
–Es que es tan calentito...
–Nanananana, tíralo.

Pijama directo al ropavejero, evidentemente.

Asi que habrá que mentalizarse. No debería de quedar demasiado para los fastos.

Es por orden de mi vecina.



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2 comentarios:

Elora Dana dijo...

Es todo un personaje e interesante tu forma de contarlo, me ha gustado esta primera entrada que he leído de tu blog, un saludo

Edurne dijo...

Hay vecinas que vamos...

Lo mismo has empezado a hacerle caso y todo?
;)

Abrazo!