Sí, de acuerdo. Le he sido infiel.
Después de tanto tiempo juntos, de tantas alegrías, de tantos kilómetros recorridos de la mano... Lo que he hecho es bigamia, por lo menos.
Y sin embargo, no he podido evitarlo. La recién llegada se le parece, pero con más, con muchos más... botones. Resulta interesante averiguar su reacción cuando pulso alguno de ellos.
Además, ella me pedía cosas que cada vez resultaban más difíciles. Que si cámbiame el carrete, que si límpiame el objetivo, que si ya no le prestas tanta atención como antes a mis baterías...
Así que lo siento, pero mi nueva compañera ha venido para quedarse. Tendremos que convivir los tres. Se llama Nikon, pero eso me suena a japonés, yo prefiero Hildegarda, o Eloísa, o Gertrudis, algo con raigambre.
Ya hemos salido alguna noche por Madrid, para ir probando cómo nos acoplamos. Y creo que nuestra relación va a resultar muy fructífera. Es la era digital, querida...




5 comentarios:
ja ja Bien estrenada está!!!! bss
¡Que bien!
Espero que nos des paseos bien documentados por esos mundos.
Saludos
Así empiezan las largas relaciones.
Un abrazo
Ciertamente, nos podíamos haber encontrado.
Yo también llevaba una nueva!
;)
Yiiijaaa!!!!!
Publicar un comentario en la entrada