domingo, 20 de febrero de 2011

Cuestión de tiempo

La gota cae,
resbala,
encuentra el punto exacto,
se detiene.
Horada.
Sin oposición, sin resistencia.
La piel es demasiado débil.
Atraviesa.
Lenta.
Fría.
Increíblemente fría.
No existen palabras para describir su frialdad.
Se acerca.
Cada golpe que resuena contra el pecho
le va indicando el camino.
Y al final...
Alcanza su meta.
Sólo era cuestión de tiempo.



Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

jueves, 17 de febrero de 2011

Me casé

−Hola.
−Hola, ¿qué tal?
−Vas a ser mi marido.
−Ah. Bueno...

La verdad es que tiene unos ojos muy bonitos, eso me desarma. Además demuestra buen gusto: me ha elegido a mí entre todas las opciones a mano. Seremos una pareja feliz.

−¿Y ahora qué hacemos?
−Pues te tengo que decir tres cosas.
−Dímelas, amor mío, dímelas.
−Lo primero, que siempre te olvidas de ponerle agua al perro.
−¿Tenemos perro?
−Sí, se llama Grun.
−Curioso nombre.
−Y a veces tampoco vienes a mediodía para pasearle.
−Hum, ¿y si adoptamos un gatito, que se pasea él solo?
−Mira, al fin y al cabo el que insistió en tener perro fuiste tú, así que te toca cuidarlo.
−Vaya, si fui yo, entonces tienes razón.
−Y lo tercero...
Last but not least...
−Estoy harta de que no recojas la cocina.
−La cocina...
−Me dejas todos los carrachos sin fregar. ¿A ti te parece que la pila está de adorno, o qué?
−Bueno, es que uno anda por las mañanas medio dormido, con tantas prisas, que al final se dejan las tazas en cualquier sitio.
−¡Anda! O sea, que yo madrugo una hora más que tú, te dejo en la cama tumbado tan ricamente cuando salgo de casa, ¿y ni siquiera eres capaz de ordenar un poco?
−No, cariño, no quería decir eso. Es que... Nada, me pongo a ello desde hoy mismo.
−A ver si es verdad.
−Venga, no te enfades, un besito, mua, mua, mua...
−Oye, tú, se supone que esto es teatro.
−Claro, por eso hay que darle realismo, mua, mua, mua...

Contexto: seminario sobre inteligencia emocional. Ejercicio: elegir a cualquier otro alumno, convertirle en alguien a quien conozcas de verdad y decirle lo que te gustaría decir a esa persona. Objetivo: comprobar cómo te sientes después. Resultado: para mí, que esta chica está casada con un vago. Déjale y vente conmigo, que te voy a dejar la vajilla como los chorros del oro...


Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

domingo, 13 de febrero de 2011

Fiesta para una mujer sola

Fiesta para una mujer sola, de Ángel Vázquez, es una novela que no puede pasarse por alto. ¿La razón? Al menos, dos. Primero, por méritos puramente literarios, su hábil estructura, su riqueza expresiva, sus diálogos, su capacidad para conseguir que el lector se sienta inmerso en los ambientes y en los estados de ánimo de los personajes. Y segundo, porque fue mal vista por la censura cuando se publicó en 1964, y si no prohibida, al menos obstaculizada en un intento por desterrarla al olvido. Había algunos a quienes su canto a la libertad resultaba incómodo.
Por las noches, ya en la cama con él, pensaba en los hombres que había visto por la calle, en aquellos que temperalmente encajaban. Eso era todo. No lo había engañado nunca. Ni siquiera le había pasado por la imaginación que aquello podía resultar fácil. Tenía prejuicios. Y miedo. Miedo a una sociedad a la que en verdad le hubiera importado su conducta un comino. Pero desde niña le inculcaron el orgullo y la satisfacción del buen comportamiento. Y se lo habían premiado siempre. Sabía que «hacer algo que no estaba bien» iría, tarde o temprano, seguido de un castigo. En el fondo de todo aquello vagaba la sombra autoritaria de la madre.

Paula está casada con Derrik, un inglés acomodado, pero únicamente por conveniencia social. A los cincuenta años, la monotonía la rodea en su presente, su pasado y su futuro. Sólo sobrevive organizando fiestas para invitados tan contenidos como ella misma.

Damián desea ver mundo y acepta un traslado laboral desde Madrid, donde vive con sus dos tías solteras. Mucho más joven que Paula, él desea sin embargo la soledad, algo difícil de conseguir cuando se es un hombre atractivo, un polo que atrae con fuerza a los demás a su alrededor.

El encuentro de ambos tiene lugar en Tánger. Javier, quien ya de adolescente había presentido que no era como los demás. Julieta Grisson, risueña dama anacrónica. Santi, el diplomático. Nadia e Irene, las amigas de Paula... Todos acompañarán a los protagonistas en un juego marcado por fronteras que saben que no deberían cruzar.

Y no digo más. Sólo que hay que hacerle justicia al autor, que en su momento llegó a ganar el premio Planeta. Leer este libro es un buen comienzo.
Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

jueves, 10 de febrero de 2011

Brevísima declaración de amor…

... a las corbatas de Unquera.

Acercas a ella tu mano trémula, y el tiempo se detiene. Con el mismo asombro de un niño, la despojas centímetro a centímetro de su ropaje transparente. Su olor penetra en ti, el aroma de su piel, de cada una de sus capas de hojaldre. Su cintura es un lazo que tus labios ansían desatar. Tu boca roza ya el azúcar y las almendras. Y después...



Share to Facebook Share to Twitter Email This Pin This Share on Google Plus Share on Tumblr
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...