TENDIDOS, DE NOCHE.
Por eso tú,
quieta así, contemplándote,
casi escrutándote, queriendo en la noche mirar muy despacio el color de [tus ojos.
Cogiendo tu cara con mis dos manos mientras tendida aquí yaces,
a mi lado, despierta, despertada, muda, mirándome.
Hundirme en tus ojos. Has dormido. Mirarte,
contemplarte sin adoración, con seca mirada. Como no puedo mirarte.
Porque no puedo mirarte sin amor.
Lo sé. Sin amor no te he visto.
¿Cómo serás tú sin amor?
A veces lo pienso. Mirarte sin amor. Verte como serás tú del otro lado.
Del otro lado de mis ojos. Allí donde pasas,
donde pasarías con otra luz, con otro pie,
con otro ruido de pasos. Con otro viento que movería tus vestidos.
Y llegarías. Sonrisa... Llegarías. Mirarte,
y verte como eres. Como no sé que eres.
Como no eres... Porque eres aquí la que duerme.
La que despierto, la que te tengo.
La que en voz baja dice: «Hace frío». La que cuando te beso murmura
casi cristalinamente, y con su olor me enloquece.
La que huele a vida,
a presente, a tiempo dulce,
a tiempo oloroso.
La que señalo si extiendo mi brazo, la que recojo y acerco.
La que siento como tibieza estable,
mientras yo me siento como precipitación que huye,
que pasa, que se destruye y se quema.
La que permanece como una hoja de rosa que no se hace pálida.
La que me da vida sin pasar, presente,
presente inmóvil como amor, en mi dicha,
en este despertar y dormirse, en este amanecer,
en este apagar la luz y decir... Y callarse,
y quedarse dormido del lado del continuo olor que es la vida.
(Vicente Aleixandre).
Buena música, libros, cosas que me pasan, que recuerdo, que se me ocurren, ficciones, viajes, algunas fotos y qué sé yo cuántas cosas más...
jueves 17 de noviembre de 2011
Historia del corazón.
¿Un libro que al terminar de leerlo por primera vez me dejara catatónico, enfebrecido, perdida el habla? ¿Que siempre que vuelvo a abrirlo y paso un par de páginas, ya casi desencuadernadas por el uso, sienta una especie de corriente que me recorre la médula, de arriba abajo? Ah, bien, es fácil: Vicente Aleixandre y su Historia del corazón...
Etiquetas:
Fotos,
Libros (poesía)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
4 comentarios:
Bueno amigo, me has tocado la fibra. Un poeta enorme contando de lo más recóndito, de lo más inaprensible... del amor a manos llenas.
Ciertamente escuchando (leyendo) estas palabras, estos versos, uno se siente impulsado a yo que sé qué locura, yo que sé que empuje loco.
Un placer haber llegado hasta aquí esta noche.
Gracias por esos versos del Maestro.
Abrazos.
Qué poema tan maravilloso. Apenas conozco lo escrito por Vicente Aleixandre. Gracias por empezar así el día para mi...Besos y buen finde
Gracias por traer a mi esta noche a Alexandre.Me ha encantado recordar todo lo que recorrió mi cuerpo cuando leí mi primer libro de poemas Espadas como labios.Una gozada.Un abrazo
Hermosísimo poema. Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada