lunes, 21 de noviembre de 2011

Cómo me quedé calvo

Presentemos a Marek, el personaje principal de Arnon Grunberg en su novela Cómo me quedé calvo.
Llegué a la conclusión de que, con una mujer austriaca, me sería imposible hallar lo que yo buscaba, así que me lancé a recorrer Viena en busca de extranjeras.
En los parques y en los jardines solía echarme a llorar, también apasionadamente, hasta que comprendí que los ojos enrojecidos y las mejillas húmedas no me ayudaban demasiado en mi propósito de conocer a extranjeras.
Recorría la ciudad con las manos a la espalda como un patinador, convencido de que los iniciados me reconocerían de inmediato como un servidor del amour fou.
Después de recorrer la ciudad durante semanas sin ningún resultado, una tarde conocí al fin a unas chicas en una heladería.
Dos muchachas me pidieron que les hiciera una foto. Sin lugar a dudas, eran turistas extranjeras.
Me invadió el pánico, porque sabía que había llegado el momento. Era ahora o nunca.

Marek es un poeta y estudiante de filosofía que anhela experimentar un amour fou, loco, total, desatado, en el que su fuego vital roce el infinito. Como todo el mundo, claro.

Pero aparte de la timidez, va a tener ciertos problemillas. El primero es de imagen: la progresiva alopecia. Y el segundo, bastante peor: su... su... eso... no está en proporción con el resto de su cuerpo. Una cuestión de centímetros.

Así comienza un relato de desventuras con continuos saltos en el tiempo, entre el presente y los años en que las ondas castañas aún adornaban la cabeza del protagonista.

Los demás miembros de la familia, padre, hermanos y madrastra, tampoco le ayudan mucho, inmersos en sus propias rarezas. Y el ambivalente recuerdo de su madre, desaparecida al resbalar durante una excursión alpina, le acompaña siempre como una sombra. ¿Conseguirá conocer a la chica de sus afanes?

Sin que me parezca malo, tampoco creo que funcione al cien por cien. Va desinflándose cuando aún quedan un montón de páginas por delante, y ni siquiera el misterio sobre la muerte de la madre trae de nuevo expectación. Resumiendo, un aprobadillo para premiar el original planteamiento de inicio.

Hasta la próxima.
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1 comentario:

David Pérez Vega dijo...

Hola mannelig:

Qué gracia me ha hecho ver en mi blog que habías comentado este libro.
Yo lo leí cuando fue novedad editorial, hace unos 8 años o así, creo sin consultar nada.

Me guié por una reseña del Babelia o de algún otro periódico, y me atrajo esa idea de que el autor habá sacado el libro bajo seudónimo y que había sido un escándalo en Holanda y eso.
Y recuerdo que el libro me hizo gracia, pero como tú apuntas, tampoco pasó a ser para mí un referente de nada.
Me reí en algún momento, y en algún otro me pareció que la historia se le iba de las manos al autor. Y me olvidé de él, no sé si Tusquets le habrá seguido publicando libros o ya no existe en el mercado editorial español.

saludos