lunes 31 de octubre de 2011

Aburridas memorias veraniegas (IV).

Mu Ko Ang Thong. Parque natural, llaman algunos a este archipiélago. Un campo de batalla para demostrar la hombría, el valor y la determinación, eso es en realidad.

Ahíto ya de peces tropicales, puse pie en tierra (en arena, más bien), desenrollé la toalla bajo una palmera, me unté bien untado de protector solar y me dispuse a sestear un rato...

–Vamos a subir a la montaña, ¿nos acompañas? –escuché que me preguntaban (en inglés, claro).

Aaaah, Irina me dirigía otra vez la palabra. ¿Revelaba por fin sus preferencias?


Me incorporé y la vi señalar hacia una senda que se internaba en la lujuriante vegetación. Aunque calificarla de senda, o incluso de camino de cabras, resulta un eufemismo. Una huella abierta a puro machete, sería más descriptivo. Junto a ella, Yuri me observaba con lo que mi amor propio interpretó como un gesto burlón.

Cierto, eso también se mencionaba en las instrucciones del sobre: "objetivo secundario, hacer fotografías cartográficas desde el remoto promontorio de Ko Wua Talab".

¿No habíamos quedado en que yo era de los que actúan mientras otros hablan, de los toman lo que desean sin pedir permiso, etc. etc.? Las sienes me palpitaron y de un salto volví a empaquetarlo todo en la mochila. ¡Seguidme! –les dije–.Y me puse en cabeza de la expedición.

Rocas, árboles, lianas, todo se nos oponía. Algún misericordioso explorador había dejado una cordada que indicaba la mejor dirección, pero su uso más práctico era agarrarse a ella igual que un púgil medio grogui en el ring. La jungla reclamaba su tributo. Arriba, arriba, arriba... Había perdido el sentido del tiempo cuando llegué a un punto de descanso y miré atrás. A docenas de metros de distancia, Yuri mostraba un aspecto... hum... "licuado". Parecía recién salido de la sauna.

–Pues estaba pensando que... que... mejor no sigo –boqueó al llegar a mi altura.

¡Pero bueno! ¡Apenas a un tercio de la ascensión! ¡Tanta planta para eso! ¡Qué flojo, qué falso producto de gimnasio! Su renuncia fue como una fanfarria de victoria. Victoria para mí, evidentemente: Irina podía comprobar in situ la diferencia de calidades.

(Continuará).


3 comentarios:

Winnie0 dijo...

Pobre. Me dá penita.....a lo mejor tenía un mal día jaja Besos

Miguel Baquero dijo...

Para que veas, tanto músculo...
¡Pedazo de foto! Esto no se hace en pleno noviembre... :)

JC dijo...

Esto promete, sigue... sigue..
Me tienes en ascuas.

Y ¿dónde están las fotos de los monumentos? o, quizás, deidades.