lunes, 12 de septiembre de 2011

La llamada (IV)

Vi con alarma cómo se apresuraba hacia mí, a pesar de sus tacones altos y su traje de falda estrecha. ¿Qué pretendía, practicar en el último segundo el salto del tigre? ¿Debía yo por tanto adoptar la tsuru ashi dachi, más conocida en términos de defensa personal como postura de la grulla? Aiooooooo...

–Perdona, ¿puedes hacerme una perdida?

Tenía el sol de frente, por eso no pude fijarme bien en sus pupilas. ¿Estaban dilatadas? ¿Nos conocíamos de algo? Lo de hacerle una perdida, ¿se trataba de algo lúbrico? Las preguntas se sucedían en mi interior.

–¿Cómo?
–Ay, es que no sé dónde tengo el móvil –abrió el bolso y empezó a revolver su abigarrado contenido–. Llámame, a ver si lo encontramos. Mi número es el 660...

Vaya, eso lo explicaba todo: el viejo truco del intercambio de números de teléfono. Debía de haber experimentado un flechazo a distancia, para correr a pedírmelo con tanta urgencia.

Marqué los dígitos delectándome, con el pecho hinchado de orgullo como un pollo de corral. Pulsé el botón. La miré. Me miró. Momento de gran intensidad emocional: ¿sonarían violines como fondo de nuestra primera comunicación?

–Yo no oigo nada.
–Ni yo. ¿Lo habré metido en la funda del PC?

Abrió el maletín de su ordenador portátil. Sus dedos palparon, acariciaron, recorrieron apasionadamente el interior. Mmmm, no, seguía sin vibrar el aire.

–Entonces es que me lo he dejado encima de la mesa. Me voy corriendo, muchas gracias. Eres un encanto.

De nuevo el acompasado y veloz golpear de sus tacones contra el pavimento, esta vez alejándose. ¿Eso era todo? ¿Me abandonaba así, después de utilizarme para sus fines?

Alrededor de una hora más tarde, el 660... apareció en mi pantalla.

–Hola, tengo una llamada tuya. Eres el mecánico, ¿no?
–Eh, no, creo que soy el tipo al que paraste antes en la calle. No sé si te acuerdas...
–Aaaaah.
–Deduzco que recuperaste el teléfono.
–Sí, sí. Bueno, te dejo, que estoy esperando al mecánico. Gracias otra vez, eres un encanto. Clic.

Pues definitivamente, soy un encanto. Preferiría haber sido el mecánico, pero... algo es algo.


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5 comentarios:

Winnie0 dijo...

jaja Bendito el mecánico...seguro que contigo habría salido ganando!!! Besos

Miguel Baquero dijo...

De todas formas, es un método excelente para ligar, que también podria practicarse con el género femenino. ¡Cuántos conceptos y costumbres están revolucionando las nuevas tecnologías!

Erato dijo...

Gracias por sacarme siempre la mejor de mis sonrisas que tanto se necesitan en el diario.Qué interesante! Las estrategias para ligra nunca dejan de sorprenderme.Un beso, Mannelig

Edurne dijo...

De que eres un encanto, seguro que no hay dudas...
Y de que la chica se lo montón muy mal, también!
Peor para ella,oye!
;)

Un abrazote!

Georgina Hübner dijo...

"... la vi en un paso cebra, llevaba medias negras, la conocí en la estación..."