lunes, 4 de julio de 2011

En el metro (II)

Primero: las piernas de ella descansan sobre las pantorrillas de él.

Mal.

O nos sentamos correctamente, en ángulo recto, o cuando lleguemos a los ochenta vamos a tener problemas de espalda.

Segundo: ella hace experimentos con el tupé de él. se lo peina hacia abajo, hacia arriba, a la derecha, a la izquierda...

Mal.

A ver, ¿desde cuando un gallo de corral se deja toquetear así la cresta? Y lo que vale para un gallo tiene que valer para un humano, digo yo.

Tercero: después llega el turno de la pelambrera occipital. ¿Pero qué buscará esta chica dibujandole ochos en la nuca con tanto ahínco?

Mal.

Le va a dejar calvo de tanto sobarle, y ya verás luego qué gracia le hace.

Cuarto: «Mi quesito bonito».

Mal. Muy mal.

No puedo creer lo que le ha llamado. ¡Mi quesito bonito! Le quito puntos extra por la cara de atontolinado que pone.

Por favor, qué cursi viene el metro últimamente.



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1 comentario:

Josélez dijo...

Jajaja... qué bien me lo he pasado... prometo volver!