lunes, 9 de mayo de 2011

El germen

Si a veces nos parece que la humanidad anda con los vapores alborotados, preparémonos ante el panorama que nos espera hacia 2047.
La primera mitad del siglo veintiuno era una época de rutilantes ciudades de fantasía extendidas cual cánceres progresivos por la superficie del planeta. Era una época de atrevidas formas de arte, placeres oscuros y caprichos extravagantes. Todos los días se descubría una perversión, todos los meses se inventaba un deporte de masas, todos los años había formas nuevas y espléndidas de diversión. La responsabilidad de que perversiones, deportes y entretenimientos fueran cada vez menos novedosos, tan sólo reciclajes de antiguas diversiones mundanas, difícilmente podía achacarse a la sociedad, que proseguía su búsqueda de lo nuevo y lo original con irrefrenable vigor, mientras sus miembros, individual y colectivamente, iban comprendiendo con pesar que un exceso de ocio no era el Valhala previsto.

Gracias a la tecnología, en el futuro la población mundial tiene sus necesidades básicas cubiertas. Ni siquiera hay que trabajar demasiadas horas.

Por lo tanto, la industria del ocio se ha convertido en la más próspera, a cambio de ofrecer novedades continuas al consumidor. Y Salomon Moody Moore muestra gran perspicacia para llenar el mercado de emociones. Especialmente, las ilegales.

Cabeza del mayor imperio mafioso de Chicago, no se toma a bien que un circo recién llegado a la ciudad refunfuñe a la hora de contratar sus "servicios". Y cuando sufre un atentado, su humor empeora aún más. Las indagaciones para descubrir al culpable apuntan a Jeremías el G., un tipejo de poca monta. Se ordena su busca y captura.

Sin embargo, este parece disfrutar de una suerte que sobrepasa lo verosímil. Después de muchas vueltas y revueltas, Salomon llega a entenderlo. Las pruebas están ahí, aunque se resista a creerlas: su oponente es... el Mesías.

Amoral, bebedor, estafador, polígamo... ¿Conseguirá Jeremías ser reconocido como señor teocrático del orbe? ¿Será capaz Salomon de impedir que se cumplan las antiquísimas profecías o quizás él mismo ha de cumplir un papel fundamental en ellas? ¿Volverá a aparecer la zarza ardiente para dar explicaciones?

El germen, de Mike Resnick. Muy, pero que muy entretenido.
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3 comentarios:

Netomancia dijo...

Intentaré conseguirlo don Mannelig, me ha interesado lo que cuenta.
Un abrazo.

Edurne dijo...

Tal y como lo cuentas, sí, debe de ser de lo más divertido!

Apuntamos la referencia.

Abrazo!
:)

Georgina Hübner dijo...

¡oh! O puede ser interesante, o puede ser un buen bodrio :)