jueves, 17 de marzo de 2011

Los hermanos Corazón de León

Karl Lejon tiene diez años y no va a cumplir más. La enfermedad le mantiene recluido en casa, donde le cuidan su madre y su hermano de trece, Jonatan. Echa de menos ir a la escuela.

El miedo se apodera de él cuando escucha una conversación en la que el médico anuncia su próximo fin. Pero Jonatan le tranquiliza: sólo va a alcanzar otra vida, en el lejano mundo de Nangijala, donde las limitaciones físicas no existen y reina la fantasía.

Karl abandona el temor. Su pena es ahora que pasará mucho tiempo antes de que Jonatan vaya a reunirse con él, ya de viejo. Ninguna aventura valdrá la pena si no pueden compartirla. Aunque quizá el reloj allí se mueva tan rápido que noventa años normales se conviertan en dos días...

De repente, un incendio destruye su hogar. El bravo hermano mayor salta por la ventana con él en brazos. Karl se salva. Será Jonatan quien primero vaya a Nangijala.

¿Y si ese lugar no fuera cierto? ¿Y si le hubieran mentido? La duda es muy fuerte, hasta que una paloma mensajera le trae palabras de calma: el otro lado es tal como Jonatan le había dicho. Al poco, ambos están juntos de nuevo.

Nangijala, tierra de magia, tierra para recorrerla cabalgando, para disfrutar de sus praderas, ríos, montes y valles. Tierra que Tengil, señor de las fuerzas del mal, desea sojuzgar con su ejército y su dragón Katla. Algunos de sus habitantes, como Sofia, están dispuestos a luchar por la libertad y esperan a alguien que les ayude a enfrentarse al peligro. Necesitan héroes. Necesitan a Los hermanos Corazón de León.
A veces, cuando se trata de algo peligroso de verdad, es como si uno se salvara sin pensarlo. Me arrojé hacia atrás y me escondí en el rincón más oscuro de la gruta, de la misma forma en que un pequeño animalillo lo hubiera hecho. Vi a Veder en la entrada, pero al momento siguiente ya estaba dentro, en la oscuridad de la cueva, negra como el carbón, y ya no pude verlo más. Sólo le oía, y ya eso era suficientemente espantoso. Él tampoco podía verme, pero hubiera podido escuchar el latido de mi corazón. ¡Cómo latía, mientras yo esperaba lo que pudiera suceder cuando Veder encontrara tres caballos en lugar de dos!

Que esta novela de Astrid Lindgren esté catalogada como literatura juvenil resulta algo discutible. Tener tan presente el tema de la muerte, incluso mostrándola en primer plano como parte natural de nuestro ciclo, no parece común en este género.

Por otro lado, como novela de aventuras es totalmente recomendable para cualquier edad. Encontramos algún eco de Tolkien o de Lewis, por supuesto, pero también sería posible identificar antiguas eddas y sagas escandinavas. Incluso la idea metafísica de la continua reencarnación.

Lealtad, solidaridad y esperanza se quedan así en nuestra retina como valores por los que guiarnos, al igual que sus protagonistas. Y si algo malo nos sucediera, si llegado el momento tuviéramos que cerrar para siempre los ojos también en Nangijala... Más allá nos espera Nangilima.
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3 comentarios:

Winnie0 dijo...

Me gusta el resumen que nos cuentas....Tomo buena nota Un beso

luis dijo...

Gracias amigo por esta nueva recomendación de la que había escuchado opiniones.
Tu me empujas a solicitarla en mi biblioteca. Ya comentaremos.
saludos

Erato dijo...

Con una reseña así dan ganas de buscarlo cuanto antes.Me gustan los temas que aborda.Anotado queda pues.Gracias.Un beso